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Ortega conmemora el aniversario de la Revolución sandinista, en Managua.

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, le bajó el tono contra la Conferencia Episcopal de Nicaragua. El mandatario aseguró que los obispos, a los que ha llamado golpistas, y a quienes quiere expulsar de la mesa de diálogo que trata de negociar una salida a la crisis política que vive el país centroamericano, que ha dejado más de 440 muertos desde abril, serán los garantes de las negociaciones.

“Hemos estado en contacto con el secretario general de las Naciones Unidas y con el cardenal Brenner. Estamos esperando el momento para crear las mejores condiciones para fortalecer el diálogo y garantizar el éxito de las negociaciones”, aseguró el líder sandinista a CNN, en una entrevista que será trasmitida hoy.

El dato:

  • Las autoridades costarricenses han informado que tramitan 14 mil solicitudes de asilo de nicaragüenses.

El sábado, decenas de miles de personas salieron a la calle en apoyo a la actuación de la Iglesia católica, cada vez más crítica con Ortega, y a la que éste había pedido su mediación.

Tras la petición de Ortega a la Iglesia, a inicios de mayo, los obispos convocaron a un grupo destacado de personalidades —entre ellos estudiantes, empresarios, campesinos, feministas, sindicalistas y académicos— para que negociaran con los delegados del presidente. Así fue como se formó la opositora Alianza Cívica.

El mandatario esperaba poder controlar las negociaciones, pero desde el primer día del diálogo, el 18 de mayo, cuando Ortega estuvo presente, el diálogo no fue como él esperaba.

Desde entonces, gracias a la presión de la Alianza Cívica y la mediación de la Iglesia se logró que organizaciones internacionales de derechos humanos entren en el país para documentar el nivel de violencia y que se forme un grupo de expertos independientes que investigue la situación que vive la nación desde mediados de abril, cuando comenzó la crisis.

Los obispos presentaron al presidente una propuesta de negociación que incluye el adelanto de las elecciones a marzo de 2019; pero el mandatario, aferrado al poder, rechazó discutirla.

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