Para que los foros sean diferentes…

QUEBRADERO

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Está en López Obrador que los foros que está organizando sobre seguridad y educación sean diferentes y trascendentes.

Cada vez que organizan este tipo de eventos se promete cualquier cosa, pero al final no hay seguimiento de nada de lo que se acuerda. Los foros no terminan por ser parte de los programas de gobierno.

Eduardo Bohórquez, de Transparencia Mexicana, nos decía ayer que lo que “caracteriza a los buenos foros es que formen parte de los gobiernos y que no se vean como algo excepcional. Lo que me preocupa no son los foros, sino que no haya rendición de cuentas”.

Muchos foros sobre seguridad han terminado sólo por ser catárticos. No tuvieron seguimiento a pesar de que se caracterizaron por una participación múltiple y gran atención mediática, a lo que se sumó que fueron profundamente desgarradores.

Recordará el que se celebró en el Alcázar de Chapultepec, cuando Felipe Calderón era Presidente. La insensibilidad inicial del Ejecutivo se transformó ante los relatos de las víctimas y sus familiares.

Lo que se expresó aquel día, brutal y doloroso por donde se le vea, se suponía que daría pie a un paso siguiente, el cual sería la continuidad y su respectiva rendición de cuentas. Nada de eso sucedió; la presunta cordialidad final, los abrazos, las lágrimas y las fotos no pasaron de ahí.

Doña Mary, una extraordinaria y entrañable madre michoacana, detalló cómo se habían “llevado” a cuatro de sus hijos. Calderón no le dio la justa dimensión a su testimonio hasta que sensiblemente su mujer se levantó y la abrazó. El entonces Presidente se dio cuenta de lo que estaba pasando y se levantó tardíamente por hacer lo mismo.

Ese mismo día doña Mary fue a Los Pinos. Hablamos al día siguiente y nos dijo: “no creo que pase nada”; efectivamente, no pasó nada.

Somos de la idea de que los foros organizados por AMLO, con todo y que hay algo de confusión, tienen otras bases, entre ellas, la convicción de quien desde hoy será Presidente electo.

Hemos sido parte y testigos de muchos foros en los que se promete todo lo habido y por haber. Está en López Obrador que sean diferentes en todos los sentidos.

Ayer Gustavo de la Rosa, defensor de derechos humanos y académico, nos decía que quienes tomaron la palabra antes que López Obrador, en el foro de Ciudad Juárez, pasaron casi de largo, pero cuando fue el turno del tabasqueño todo cambió, “surgió la atención, la esperanza, la expectativa y la credibilidad”.

Así andan las cosas.

RESQUICIOS.

Así nos lo dijo ayer Delia Arrieta, pasajera de Aeroméxico, vuelo Durango-CDMX: Iba a la capital para de ahí dirigirme a Montreal. Ya en el avión nos pidieron que no nos quitáramos el cinturón de seguridad porque podría haber turbulencia en el despegue.

Estaba en la fila 14 y pude ver la tormenta a través de mi ventanilla. De repente sentí un golpe y me di cuenta de que el avión no estaba despegando; el piloto pidió que nos encorváramos y tomáramos nuestras rodillas. Rebotamos tres veces en el piso hasta que bruscamente el avión se detuvo.

Salí por un hoyo que se hizo a un lado de donde estaba, no vi a ninguna sobrecargo, nadie me dijo qué hacer. Estando fuera del avión nos pidieron que nos alejáramos, ése fue el primer momento en que las vi.

No sé si debieron dejar salir el vuelo por las condiciones climáticas. No parecía lo mejor estando las cosas como estaban. Yo no vi lo que cuentan sobre un protocolo de seguridad. Lo que pasó me resulta muy confuso.

Para que nos paguen lo que traíamos en las maletas nos han pedido notas de los productos que llevábamos en ellas, en muchos casos no las guardé  y en otros no sé ni dónde las dejé. Aeroméxico nos ha ido olvidando. Yo sigo en Durango, no me han dejado acercar a las otras personas lesionadas, lo único que quiero es solidarizarme con ellas.

Ahora hay que establecer contacto vía Internet, ya no cuenta el trato persona a persona.

Javier Solórzano Zinser
Javier Solórzano Zinser

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