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Samuel Umtiti festeja el único tanto ante Bélgica, ayer en San Petersburgo. Foto: AP

Bélgica en todo el Mundial se comportó como un verdadero demonio, pero Francia, elegante, capitalizó lo mejor que tiene en su once, hizo de su delantera la mejor defensa; su medio campo, una aduana infranqueable y su zaga, que si bien se portó titubeante, se comportó a la altura y con eso les bastó para terminar con una racha de 24 cotejos sin perder por parte de los Diablos Rojos; los galos están en la final de Rusia 2018 y hoy sueñan, de la mano del timonel Didier Deschamps, con ser campeones otra vez.

Gráfico: La Razón de México

Ayer los galos y los belgas fueron aguerridos a la hora de proponer su juego. Los primeros propusieron una zaga conformada por Samuel Umtiti y Raphaël Varane en la central; Lucas Hernández y Benjamín Pavard por las lateras. Paul Pogba, con N’Golo Kanté acarreando en el medio campo para que Antoine Griezmann, Blaise Matuidi y Kylian Mbappé iniciaran los ataques franceses, que eran apoyados por el experimentado Olivier Giroud en la punta. En la puerta, Didier Deschamps tuvo la tranquilidad de su portero Hugo Lloris, quien antes del minuto 20 del encuentro ya había tenido un par de importantes intervenciones.

  • El Dato: La selección de Francia es la única que ha llegado a tres de las últimas seis finales de una Copa del Mundo.

Por su parte, Roberto Martínez apostó por Thibaut Courtois en su portería; el experimentado Vincent Kompany y Toby Alderweireld en su central, acompañados por Jan Vertonghen y Nacer Chadli, corriendo por las bandas. Axel Witsel y Mousa Dembélé se hicieron cargo del corazón del campo, quienes surtieron a Marouane Fellaini, Kevin De Bruyne y Eden Hazard, este último de los más amenazantes; de hecho las dos primeras llegadas de Bélgica fueron cortesía del capitán. Romelu Lukaku anduvo como lobo solitario en la punta.

Foto: AP
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Si bien los Diablos Rojos jugaron los primeros instantes de forma agazapada, prontamente se espabilaron y se distribuyeron en medio campo y así fueron ganando metros al frente, de tal forma que antes del 20’ ya habían amenazado dos veces, las dos partiendo de los tiros de esquina.

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Mientras que los galos, que de inicio fueron titubeantes en su defensa, poco a poco se fraguaron hasta que también hicieron del orden su modus operandi; Giroud fue el que se encargó de morder y pelear al frente, convirtiéndose en el depredador. Sin embargo, con todo y los descomunales esfuerzos por parte de los dos frentes, el tablero no se movió en el primer tiempo.

Para la segunda mitad la propuesta fue igual de frenética, pero la gloria estaba reservada para los franceses, quienes tras un par de arribos consiguieron un tiro de esquina, el cual resultó en una diana. Al minuto 50, el veterano Giroud tuvo una clara en el corazón del campo, pero Vincent Kompany, como pudo, mandó al córner.

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Antoine Griezmann fue el encargado de cobrar y mandar un centro al área. La redonda llegó a Samuel Umtiti, quien apareció entre dos zagueros rojos y remató de cabeza a quemarropa para así abrir el marcador.

Al 60’ fue cuando Roberto Martínez realizó su primer cambio, sacó a Dembélé por Dries Mertens, con la finalidad de darle más velocidad a la delantera roja. Los belgas comenzaron explotar las bandas de medio campo para adelante, recurriendo a los centros por doquier; sin embargo, la defensa de Francia se supo comportar a la altura.

Al 79’ llegó el segundo cambio de los Diablos Rojos, con la salida de Marouane Fellaini y la intervención de Yannick Carrasco, pero Didier Deschamps también movió sus piezas y sacó a Olivier Giroud y a Blaise Matuidi para darle juego a Steven N’Zonzi y a Corentin Tolisso, respectivamente.

Los Diablos intentaron de todas formas y con toda la intensidad en la agonía, pero a los galos les bastó con capotear y jugar con la desesperación del rival para finalmente quedarse con el triunfo.

Gráfico: La Razón de México

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