París se destraba

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París, Francia. Fuera de esta ciudad la vida ha sufrido pocos cambios y se vive entre menos temores. Los atentados adquieren una mirada diferente y por ello se reacciona de otra manera.

La preocupación tiene matices. Mientras que en París el atentado y sus secuelas están en el imaginario colectivo, en la provincia francesa las cosas se ven diferentes aunque no por ello exentas de indignación y repudio.

Los atentados perpetrados en varias ciudades del mundo por el Estado Islámico han puesto sobre la mesa un tema de debate continuo: la tolerancia y el régimen de libertades. El EI lo sabe y hace de ello una de su grandes apuestas.

La estrategia del EI genera un estado de alerta mundial porque casi cualquier país se puede ver afectado por un ataque. El mundo se hizo pequeño, los temores se desbocaron y en algún sentido se perdió el control.

Cuando Francia tenga tiempo para reflexionar, suponemos que lo ha venido haciendo, deberá colocar en la mesa qué fue lo que falló en sus estrategias de seguridad. El atentado a Charlie Hebdo fue un llamado de atención al que quizá no se le atendió debidamente; se veía venir algo fuerte. Los indicios estaban en el mundo. Estaban en Turquía, en Líbano, y en el atentado a la revista francesa, entre otros.

Si bien las posibilidades de detectar un atentado de la magnitud del 13 de noviembre eran realmente difíciles, en lo que coinciden muchas versiones es que Francia optó por considerar sólo lo que reportaban sus servicios de inteligencia. A distancia todo está siendo cuestionado y más por lo que significa que buena parte de los problemas de Francia están al interior de su propio territorio.

¿Qué es lo que viene? La clave es que las potencias se pongan de acuerdo para enfrentar al EI. La idea de desintegrar y materialmente desaparecer al Estado Islámico no parece posible, nos dicen internacionalistas franceses.
Son muchos los intereses que los rodean e incluso arropan. Acotarlo es la primera urgencia y para ello “Rusia y EU se tienen que poner de acuerdo para que Siria cambie”.

La vida cotidiana va a cambiar. Hoy todavía no se percibe, pero si el EI se fortalece los riesgos y la sinrazón crecerán. Este fin de semana París pareciera que se destrabó en la mayoría de sus barrios. No es sólo la Navidad, quieren vivir y sentir sus calles. Saben bien que todavía no hay elementos para que lo que pasó no vuelva a pasar; el atentado no los vacunó para que se repita la violencia fanática el EI.

 RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer.

* La vida continúa:
Voz de un taxista parisino.

solorzano52mx@yahoo.com.mx
Twitter:
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Javier Solórzano Zinser
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