Periscope: oportunidad y oportunismo

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Debido a la trascendencia mediática que ha adquirido el tema, se van juntando elementos que seguramente tendrán que considerarse en el debate que en los próximos días se realizará en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. El uso de las redes sociales y tecnologías de la información será un nuevo elemento que también tendrán que considerar los constituyentes —tanto los designados como los que serán electos en el proceso electoral que actualmente lleva a cabo el INE— en la discusión de la Constitución capitalina. Aquí algunos elementos.

  Round 1 y 2 para Xóchitl y Arne. Es indiscutible el efecto que generaron la delegada de Miguel Hidalgo y su así designado city manager. La panista Xóchitl Gálvez se ha caracterizado por ser una mujer que hace política con un estilo peculiar: franca, directa, “entrona, con arrestos”. Ante la triquiñuela jurídica que trató de impedir su postulación como delegada, salió fortalecida y encontró una manera eficaz —ciertamente, aunque polémica y riesgosa, o incluso ilegal, según algunos— de incrementar la legitimidad en su desempeño. El proyecto parecía políticamente redituable: emprender una agresiva estrategia en redes sociales, a través del uso de Periscope, y esperar a que éstas —o su componente visceral— hicieran su parte, generando que los primeros casos fueran mediáticamente escandalosos.

Dentro de los cientos de casos documentados con Periscope, llegaron aquéllos que les dieron a los funcionarios el segundo golpe mediático: #Ladybasura, #Lordmelapelas (sic) y la cereza ya no digamos del pastel, sino del banquete entero: las imágenes en flagrancia del Jefe de la Oficina de la Presidencia, Francisco Guzmán. Ante la percepción generalizada de la corrupción e impunidad de los políticos y de que “todos son iguales y no hacen nada”, Gálvez encontró una manera, polémica, de “vincularse” con su comunidad y sus votantes, y de generar un impacto público como ningún otro delegado capitalino ha logrado. Organizaciones como la COPARMEX se pronunciaron

para que el city manager se replique en las 16 delegaciones. Pegó primero y pegó dos veces. ¿Pero a qué costo?

 Críticas y alertas. Mucho se ha hablado de los beneficios de exhibir a las personas en flagrancia —ya no digamos al cometer faltas cívicas o administrativas, sino directamente al margen de la ley— como mecanismo eficaz para erradicar dichas conductas. Sin embargo, diversas voces han sostenido que el Estado, bajo ninguna circunstancia, debe evidenciar a sus ciudadanos entregándolos al terreno del linchamiento público y mediático, para el que las redes sociales están mandadas a hacer. De la misma manera que tampoco es una opción viable —además de una torpeza política— intentar censurarlas.

Una figura como la del city manager, que puede tener cierta ascendencia burocrática en la administración interna de la delegación, es de por sí bastante polémica en su fundamento legal. Eso es justamente lo que distingue a los justicieros —por más noble o popular que sea su agenda— del actuar de las autoridades del Estado: que sus decisiones estén respaldadas, pero también acotadas, por los contenidos de la ley.

hvives@itam.mx
Twitter:
@HVivesSegl

Horacio Vives Segl

Horacio Vives Segl

Licenciado en Ciencia Política por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) y doctor en Ciencia Política por la Universidad de Belgrano (Buenos Aires, Argentina). Profesor y director del Centro de Estudios Alonso Lujambio en el Departamento Académico de Ciencia Política del ITAM. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Autor de diversos libros y artículos sobre elecciones, política latinoamericana y política mexicana, publicados en medios académicos y de divulgación en México y en el extranjero. Analista político.
Horacio Vives Segl
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