Petro y López Obrador

VIÑETAS LATINOAMERICANAS

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En las paralelas elecciones de Colombia y México, los candidatos de izquierda, Gustavo Petro y Andrés Manuel López Obrador, han hecho campañas parecidas pero también con diferencias que los medios no destacan. Ambos fueron alcaldes de capitales, son cristianos, han sido calificados como “peligros” por sus rivales y son asociados con el giro autoritario de los regímenes bolivarianos. Pero uno y otro rechazan ese vínculo con distintas estrategias programáticas.

El programa de López Obrador es cada vez más opaco o  minimalista, a razón de su amplísima oferta de alianzas. El candidato de la izquierda mexicana se limita, hieráticamente, al combate a la corrupción como fórmula mágica. El principal problema, según López Obrador, es la corrupción y todo lo demás, la desigualdad, la violencia, el narcotráfico, la contaminación o, incluso, el conflicto con Estados Unidos, se subordina al logro de un gobierno íntegro.

Petro, en cambio, es mucho más explícito en el diseño de su proyecto de gobierno. Dice que quiere romper con el modelo extractivista, basado en la exportación de petróleo y carbón, que a su juicio ha causado la bancarrota de Venezuela. Dice también que quiere comprar tierras para revenderlas a pequeños y medianos propietarios y crear una clase media rural, como la de Canadá o Estados Unidos. Y dice que su gobierno estará comprometido con la adopción de fuentes renovables y limpias de energía, como la eólica.

No es raro que Petro hable de convocar a un congreso constituyente. El vuelco que propone a la política económica y social, especialmente en temas como justicia, seguridad, educación y reforma agraria, es tal que se requeriría de una nueva Constitución, que actualice el texto de la Carta Magna de 1991. Cuando se le arguye que esa es otra sintonía con el chavismo, Petro se adelanta a esclarecer que en su proyecto constituyente no figura la reelección indefinida o el abandono de la separación de poderes.

López Obrador, en cambio, no ha aludido a un nuevo congreso constituyente, aunque sí a una “Constitución moral”. El candidato de Morena ha dejado de hablar del asunto e, incluso, ha rebajado las expectativas de una reversión de las reformas estructurales de los últimos años, especialmente la energética de 2013. El empresario Alfonso Romo y la Ministra de la Suprema Corte Olga Sánchez Cordero han declarado que, de llegar a la presidencia, López Obrador no cancelará la reforma energética promovida por el Presidente Enrique Peña Nieto.

Petro y López Obrador son de izquierda pero sus referentes son liberales. El primero se inspira en Alfonso López Pumarejo y el segundo en Benito Juárez. No sólo no se definen como socialistas sino que enfáticamente se autodenominan liberales. Y sin embargo, nada garantiza que de llegar a la presidencia no se radicalicen, giren al autoritarismo y refuercen la maltrecha alianza bolivariana. La parquedad de ambos sobre temas de democracia y derechos humanos genera desconfianza.

Rafael Rojas

Rafael Rojas

Historiador, internacionalista.
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