Poetas latinoamericanos in the USA

Presentación y Selección
Por Arturo Davila
Combien que j’aie demoré
Hors de ma douce contrée
Vidame de Chartres (Ca. 1200)

Esto es la nostalgia: habitar en la onda
y no tener patria en el tiempo.
Rainer Maria Rilke

LA PALABRA ERRANTE

Versado en errancias desde su juventud, Alfonso Reyes escribió: “La ausencia y la distancia nos enseñan a mirar la patria panorámicamente”.1 La experiencia migratoria, voluntaria o no, otorga una visión lejana en el espacio, cercana en el recuerdo. El tiempo vivido en otras latitudes invita a sacar cuentas del viaje. Gloria Anzaldúa, quien nunca cruzó la frontera, sino a quien la frontera la cruzó, propone otra coordenada: “I am a turtle, wherever I go I carry ‘home’ on my back”.2 [“Soy una tortuga, adonde quiera que vaya cargo la ‘casa’ en mi espalda]. Y esta cita escrita en inglés puede ayudar a definir este trabajo de poetas latinoamericanos in the USA ya que, si la lengua fue compañera del imperio, como quería Antonio de Nebrija, el español, al cruzar la frontera, se vuelve una lengua en lucha, subalterna, casi subversiva. No obstante, el caparazón lingüístico castellano, en el que los autores de este libro han escrito, aunque afectado por lenguas y vocablos extranjeros, se enriquece y sigue arraigado a un espacio atemporal, a una tradición poética que se desplaza y se sostiene, se transforma, y permanece firme.

En La Tinusa subyace, también, otra idea: T. S. Eliot afirmó que un poeta debe decidir que la poesía será su vocación hacia los veinticinco años; los autores aquí reunidos cuentan con más de cincuenta años de edad y llevan por lo menos veinticinco en el ejercicio poético. Es decir, no sólo cumplieron con el consejo de Eliot y desde muy jóvenes decidieron su destino poético, sino que lo continúan y no lo han abandonado en la madurez. La poesía se convirtió en su devenir, en su apuesta existencial. Porque tal vez la poesía es punta lanza de la lengua y se esfuerza, como quería Mallarmé, por “dar un sentido más puro a las palabras de la tribu”.

Su batalla es contra el tiempo; su misión, la atemporalidad. La poesía ocupa un lugar distinto al discurso político, a la publicidad y al periodismo, géneros que a cada instante son visitados por millones de lectores —o televidentes— y que, sin embargo, están condenados, tarde o temprano, a convertirse, en su mayor parte, en viento, en palabras efímeras, o “a la conversación de la tarde y al olvido”, como sentenció Borges. El poema reestablece la palabra, mutilada constantemente por su uso demagogo y mercantil. Aunque su lucha parezca inservible por invisible, sobrevive.

En todos los libros, escribió Marcial a Avito, hay versos buenos, regulares, y malos. Dejemos al tiempo y a lectores y lectoras establecer el juicio sobre esta breve invitación a La Tinusa. Poetas latinoamericanos in the USA. Sin embargo, parafraseando una idea de Juan Carlos Onetti, hay que pensar que, en definitiva, la poesía siempre tiene razón, sin importar las victorias o las derrotas. Y sirva esa afirmación para justificar el libro.

Oakland, California,
marzo de 2017


1 Alfonso Reyes, “Discurso por Virgilio”, en Obras completas, tomo XI, FCE, México, 1960, p. 176.
2 Gloria Anzaldúa, Borderlands / La Frontera, 2a. ed., Aunt Lute Books, San Francisco, 1999, p. 43.

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