Poncho Sánchez, renovado

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El 29 de septiembre de 1947 marca un viraje en la historia del jazz: Gillespie se presenta en el Carniege Hall: a su banda se ha sumado el percusionista cubano Chano Pozo. Los golpes polirrítmicos del conguero antillano producen algarabía entre los asistentes: Ella Fitzgerald entusiasmada comenta, “ha nacido un nuevo género musical”. “Manteca” (Pozo/ Gillespie) se convierte en un éxito: el cubop desplaza al bebop y se escribe el prólogo del jazz afrocubano.

Poncho Sánchez estudia de joven el sonido de las orquestas latinas y cubanas: muy especialmente, los “golpes secos” de su ídolo Santamaría, quien será determinante en su carrera como percusionista. En 1975 ingresa a la banda de Tjader y años después es acompañante del pianista Fischer. Con más de una veintena de discos grabados este músico de Laredo, Texas, es hoy por hoy, una de las figuras emblemáticas del latin jazz.

En Raise Your Hand (Concord Picante), Sánchez explota otras coordenadas (boogalo, shing a ling, watusi, soul, funk, rhythm and blues) sin olvidar los patrones del jazz latino y las raíces afrocubanas. Así, composiciones como “Raise Your Hand” (Cropper/Floyd/Isbell), “Shotgun” (Dewalt) y “Knock on Wood” (Cropper/Floyd) se columpian en las fronteras funk/boogaloo en contrapunto con un rhythm and blues de costura latina desde un ataque hard de sorpresiva consonancia armónica: sax tenor, trompeta, hammond, trombón y percusiones tejen un ripieno de espontànea soflama.

“Tropi Blue” (Sánchez/ Torres), “Maceo’s House” (Torres) y “Gestación” (Blake/ Veraga) estructuran un bloque que se inscribe en los prototipos comunes del jazz latino: congas, piano, trompeta, trombón, bajo, batá y chékere facturan frases melódicos/rítmicas del swing característico a que nos tiene acostumbrado Poncho Sánchez. “Rosarito” (Torres) es una pausa donde se le rinde homenaje al pianista Fischer: vale destacar la suavidad del solo del trompeta Blake y asimismo las resonancias tonales en tiempo de chachachá, que dibuja el arreglo orquestal. “Amor con amor” (Sánchez/Torres) es un mambo/chá (modalidad muy explotada por Sánchez en otros discos) que permite al trombonista Torres y al percusionista texano demostrar su cualidades de improvisadores juguetones.

Dos clásicos de Poncho Sánchez, Bien Sabroso (1983) –nominado para un Grammy– y Conga Blue (1997) –con Mongo Santamaría invitado–, son obligadas referencias en la crónica de la música afro caribeña. Raise Your Hand nos regala un músico con propuestas más universales desde una autenticidad donde lo legendario es un suceso natural. Vaya magisterio de manos texanas sobre los cueros de las tumbadoras afrocubanas.

Randy Crawford & Joe Sample / No Regrets

Voz y piano acoplados con delicadezas. Diálogo enhebrado con decoro: Randy Crawford en fraseos cadenciosos; Sample digita con limpieza y nos remite a “Jazz Crusader”; reminiscencias de la fusión, pero desde los espacios del blues. Encuentro parecido se había producido en el álbum Feeling Good de 2007, dos años después se repite con resultados loables. “Every Day Have The Blues”, “Angel”, “Me Myself And I” o “No Regrets” son interpretadas por la Crawford con madura sagacidad. Sample, Steve Gadd(drums), Christian Mcbride(bass), Dan Higgins(sax tenor), Anthony Wilson/Ray Parker (guitarra) y Gary Grant (trompeta) eslabonan secuencias armónicas/rítmicas con pericia. Mcbride puntualiza los acentos clásicos bluseros; Parker y Wilson colorean los tempos; y Higgins ensambla cálidos ataques en algunas piezas. Mancuerna de complicidades y guiños. Recomendable.

Allen Toussaint / The Bright Mississippi

Álbum de genuina atmósfera Nueva Orleans con ejecutantes de primer orden: el clarinetista Don Byron, el guitarrista Marc Ribot, el trompeta Nicholas Payton, el sax Joshua Redman, el bajista David Piltch o el percursionista Jay Bellerose garantizan, junto con el piano de Toussaint, la calidad sonora de The Bright Mississippi. No olvidar que Allen Thoussaint es un representante del rock contemporáneo de Nueva Orleans y heredero directo de Fast Domino. Hay en este CD una combinación muy equilibrada de ritmos españoles con caribeños (calypso, creole de Trinidad…) y ciertos colores latinos. El clarinete de Byron se olvida de los silbos free y atempera el tono virtuoso a las exigencias del “clasicismo neworleansiano”. Grata guitarra de Ribot y provocativos ataques de Payton y Redmand. Toussaint enaltece los pespuntes del blues con gracia imaginativa.

Un imprescindible
Keith Jarrett/
The Köln Concert

Keith Jarrett (1945) además de pianista virtuoso domina la guitarra, el sax, la flauta, el clavicordio y el órgano. Heredero de Powell, Tristano y Bill Evans, su contacto con Lloyd y Davis fue determinante en su formación. The Köln Concert (ECM, 1975), obra maestra que mana por la habilidad de Jarrett: improvisación prolongada sobre uno o dos acordes. El tiempo avanza detenido. Pausa dilatada. Equilibrio y llovizna. Calidez y clamor. Álbum fundamental: estética emblemática del jazz moderno.

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