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El año pasado, California representó el 35% de las exportaciones de queso de EU a México, estimadas en 33 mil 600 toneladas.

Stephen Mancebo, un productor lechero de California de cuarta generación con dos mil 300 vacas, ha luchado contra los altibajos en su temperamental industria durante un cuarto de siglo y ha sido víctima de una guerra comercial con uno de sus mayores clientes: México.

Mancebo, de 47 años, representa una de las mil 300 familias de granjeros lecheros que se ganan la vida en California en los estrechos márgenes de una empresa que depende cada vez más de las exportaciones.

Para Mancebo y otros productores y procesadores lácteos de Estados Unidos que transforman la leche en queso, mantequilla y otros productos, la guerra comercial amenaza con sofocar un repunte naciente de los tres años de caída en los precios, que han provocado la quiebra de casi 140 centrales lecheras de California.

En represalia por las tarifas que el presidente Donald Trump impuso a las importaciones de acero y aluminio, a finales de mayo México anunció aranceles a los quesos, otros productos agrícolas y los metales de Estados Unidos.

Según Reuters, los precios de la leche y el queso en la Bolsa Mercantil de Chicago, una parte clave de la fórmula que determina qué se paga a los productores lecheros, flaquearon ante las expectativas de que los aranceles de México se traduzcan en superávits en Estados Unidos.

Después de varios años de mostrar poco o ningún beneficio, Mancebo sostuvo que esperaba un cambio en los precios que podría haber costado entre 50 mil y 80 mil dólares al mes.

Estados Unidos es el principal proveedor extranjero de productos lácteos de México, incluyendo casi 400 millones de dólares en queso, el año pasado. Los operadores de productos lácteos en California, el principal productor de leche del país, son vulnerables a los aranceles de queso, de 25 por ciento de México.

Las lecherías de California, como la de Mancebo, exportan 30 por ciento y México es su comprador número uno.

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