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Stacey Symonds, Presidenta del Patronato del Museo de Antropología frente a El Paraguas. (Foto: Especial)

Hace ocho años el Patronato del Museo Nacional de Antropología, por pedido del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), inició uno de sus proyectos más ambiciosos: dar mantenimiento por primera vez a la estructura de metal que forma parte de la emblemática escultura de El Paraguas, símbolo de la universalidad de la cultura mexicana.

Durante 53 años, el techo diseñado por Pedro Vázquez, que cubre unos 4 mil 467 metros cuadrados del patio central, permaneció expuesto a la intemperie y con el paso del tiempo, la suciedad y la polución hicieron que el color original de la cubierta se perdiera.

Luego de dos años de gestiones, el patronato logró sumar el apoyo voluntario de empresas internacionales que tienen presencia en México, y finalmente el martes pasado un equipo de 25 personas comenzó a estudiar las labores de limpieza, que se espera concluyan en un lapso máximo de dos meses.

“Hace ocho años el INAH nos pidió apoyo para limpiar el techo de El Paraguas y restaurarlo. El patronato inició el proyecto con la intervención del fuste de la escultura y luego comenzamos a evaluar opciones para limpiar la cubierta.

“Debido a que se trata de un monumento histórico y de que el material es muy específico (aluminio), el proyecto requirió de mucho tiempo y evaluaciones previas. No sólo se trataba de limpiarlo con agua, se  tenía que contemplar que al finalizar las tareas, su aspecto original se conservara.

“Antes de iniciar las labores de limpieza nos aseguramos de que la columna escultórica no corriera ningún riesgo y de que cada uno de los tensores que sostienen la plataforma estuvieran en óptimas condiciones. Con eso en mente se trabajó con un equipo de restauradores del propio museo, del INAH y del INBA, que evaluaron cuál era la forma más segura de limpiar la superficie y posteriormente nos acercamos a Kärcher porque tiene un programa internacional de limpieza de monumentos”, explicó a La Razón la presidenta del Patronato, la doctora Stacey Symonds.

Para evitar cualquier daño a la estructura original, a los visitantes y al ambiente, los expertos determinaron que la manera más viable de limpiar la superficie era emplear una técnica denominada ice blasting que consiste en usar cápsulas de hielo seco a presión para remover la superficie.

“Nos decantamos por la limpieza a base de dióxido de carbono porque las máquinas de Kärcher utilizan unos pallet de hielo seco que se disparan contra la suciedad a cierta presión y cuando entran en contacto se disipan en el ambiente, sin provocar daños, escurrimiento o abrasión de los materiales originales y tampoco es necesario pulir la plataforma”, agregó.

La doctora Stacey Symonds precisó que un equipo especializado de Kärcher, que en otras ocasiones se ha encargado del aseo de monumentos como la Puerta de Brandeburgo, en Berlín, o el Cristo Redentor, en Río de Janeiro, capacitó al personal que desarrolla las tareas, así como la maquinaria requerida; mientras que Praxair México contribuyó con la donación de las cápsulas de dióxido de carbono que se necesitan para el procedimiento y la empresa de limpieza PowerWash Mx facilitó al personal.

“Fue un trabajo de mucho tiempo, en el que afortunadamente contamos con el apoyo de empresas que apoyan a México. Pensamos que las labores quedarán concluidas en un máximo de nueve semanas”, comentó.

La limpieza de la plataforma se llevará a cabo por cuadrantes y el equipo laborará de día, con la limpieza, y de noche, con el abastecimiento de los materiales necesarios, con la finalidad de no entorpecer las actividades cotidianas del museo.

“Nuestra función como patronato es apoyar al museo en la conservación y difusión que tiene y este proyecto fue especialmente difícil, tratamos de acercarnos a empresas que tuvieran metas en común con el recinto.

“Es uno de los museos más importantes de Latinoamérica y de antropología, me atrevo a decir que el más importante del mundo, así que como mexicanos debemos sentirnos orgullosos y con los proyectos que ha emprendido el Patronato, lo que nos interesa es que haya una vinculación entre el público y el museo”, concluyó la doctora Symonds.