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Jim Carrey
Foto: Especial

Comienzo con una aclaración: no existe el pornosentimentalismo caro. Si me excedo en el título de este texto es por el mal sabor de boca que me dejó el documental Jim & Andy: The Great Beyond. Como todo cómico, una vez alcanzado el éxito, Carrey buscó ganar respeto como actor interpretando un papel dramático. Y lo consiguió, con Eterno resplandor de una mente sin recuerdos. Pero su verdadera audacia había ocurrido años antes con Hombre en la luna. En esta cinta Carrey unió la comedia con el drama de manera excepcional. Sin embargo, como la película trataba sobre otro cómico no estrujó en los corazones de las huestes sentimentaolides como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.

Dieciocho años después apareció Jim & Andy: The Great Beyond. Un documental que narra el behind the scenes de Hombre en la luna, el biopic sobre Andy Kaufman. Un cómico cuya leyenda ha alcanzado las dimensiones de una estrella de rock. Se rumora que en realidad no está muerto, lo mismo se dice de Jim Morrison, Elvis Presley y Richey James Edwards. Se esperaba un regreso de Kaufman en 2014, veinte años después de su desaparición, pero no sucedió. Lo que sí ocurrió fue el estreno de Jim & Andy: The Grat Beyond.

 

Este documental que debería ser sobre la filmación de Hombre en la luna termina por centrarse en el sufrimiento de Carrey

 

Es irresistible echar el prejuicio por delante. El cliché de que Hollywood todo lo corrompe. Bastan apenas unos minutos del documental sobre Kaufman para toparnos con la basura hollywoodense que ha engendrado entelequias como la cienciología. En un arrebato de innecesaria “honestidad” Jim Carrey confiesa que mientras miraba el mar, no podía ser más cursi la escena, el espíritu de Andy le tocó el hombro y le susurró al oído. Desde ese momento le sobrevino una especie de posesión. Según Carrey el espíritu de Andy entró en su cuerpo. Ni siquiera es una idea original, el primero en hacer esto fue Morrison, quien aseguró haber sido habitado por el alma de un indio.

A partir de entonces se despliega una rutina brillante, porque lo es, de Carrey disfrazado como Tony Clifton, el showman alcohólico e intratable que inventó Kaufman, quien se dedica a hacerle la vida imposible a todos los implicados en la grabación de Hombre en la luna, incluido el director, Milos Forman, quien incluso le hace una petición a Clifton de que desea hablar con Carrey. Existen momentos grandiosos, como la visita de Clifton a la mansión Playboy. Pero el chantaje emocional de Carrey abarata todo. Este documental que debería ser sobre la filmación de Hombre en la luna termina por centrarse en el sufrimiento de Carrey. Mírenme, me causó mucho dolor hacer esta película. Pero, eh, un momento, es tu trabajo.

En términos de humildad, el documental debía llamarse Andy & Jim: The Great Beyond. Pero no es así por una razón. Jim no pretende realizar un tributo, sino ponerse por encima de Andy. Como él busca llevar el performance hasta las últimas consecuencias. Pero la diferencia entre ambos es que Andy no gimoteaba, no lloraba, no hacía un drama por cumplir su trabajo. En una escena del documental, para hacerlo más verosímil, Jim declara que los estudios quieren todas las grabaciones detrás de cámaras. Y Carrey se niega a entregarlas. Una vez más una exposición gratuita. Con el objeto de cargar a la situación de un significado que no tiene. Estamos jugando con fuego, parece decir Carrey. Pero no hay nada que amenace a nadie de manera real, ni siquiera al mismo Carrey.

Lo que pudo ser una gran muestra del oficio de la comedia terminó por convertirse en una telenovela embarazada de pornosentimentalismo. Carrey y su pretensión por ser vulnerable a toda costa. Con el objeto de ponerse por encima de Kaufman. Pero no lo consigue simple y sencillamente porque como cómico está a años luz de Kaufman. No se le acerca siquiera a los talones. Cualquiera tiene derecho a sufrir, y los cómicos se especializan en eso, el problema aquí es que al montaje de Carrey se le ven demasiado las costuras. Y lo que consigue con la comedia lo desbarata buscando compasión. En estos momentos Carrey, la persona, atraviesa una profunda depresión, es lo que dicen los medios. Sin embargo, es imposible creer nada de lo que hace porque está empecinado en imitar a Andy a tal nivel que es válido dudar de la autenticidad de sus emociones.

Lo que cae gordo de Jim también es su impostura. Dice que no pudo estar presente en la grabación del video de REM porque había tenido suficiente del personaje. Lo que es una grosería. Porque REM es culturalmente más importante que Carrey. Quien por mucho que se esfuerce siempre será recordado por su personaje de Una pareja de idiotas.

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