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Fuente: dreamstime.com

Pendiente del techo, el alacrán observa la reconfiguración de la vida política mexicana a partir de la noche misma de las elecciones presidenciales. En particular se barruntan ya los cambios o las nuevas condiciones en las cuales la prensa deberá realizar la cobertura informativa de las acciones del nuevo gobierno. Para decirlo con una palabra cibernética, hay un reset en las relaciones de la prensa y el poder en México.

La prensa ha reaccionado al drástico reacomodo del poder y no ha faltado la “cargada” mediática en pro del triunfador, en buena medida buscando la protección de los intereses propios, advierte el artrópodo. Tampoco han faltado articulistas críticos ante la situación, en general los mismos opositores de años al proyecto del presidente electo. Otros lamentan llorosos la falta de crítica en una prensa cuya característica no ha sido precisamente la independencia. ¿Cómo podría serlo si los periódicos en México dependen para su sobrevivencia de la publicidad gubernamental? Pocas publicaciones informativas se mantienen de verdad independientes y, en general, son aquellas cuya economía depende de sus lectores y anunciantes particulares.

Ese parece ser uno de los graves errores de la prensa en México desde hace décadas. Si bien el artrópodo destaca un cierto impulso independiente en el periodismo, digamos a partir del Excélsior de los años sesenta (por favor, ya no traigan a cuento a la prensa del XIX o a Belisario), esa tradición se ha expresado sobre todo a través de ciertos columnistas y articulistas, no como política informativa independiente de los dueños de diarios en el país.

La prensa ha reaccionado al drástico reacomodo del poder y no ha faltado la cargada  mediática en pro del triunfador.

No obstante, el sexenio en extinción enfrentó las opiniones más críticas de la historia contemporánea, por una razón fundamental: el crecimiento exponencial de las redes sociales dio a conocer la inaudita corrupción del gobierno, y su influencia vertiginosa y alcance fueron mucho mayores que los de cualquier diario impreso. A estas alturas, el lector avezado se percata de inmediato del desfasamiento en tiempo e información de aquellos columnistas perezosos, ajenos aún, en pleno 2018, a la información en redes sociales. Además, son escasos los columnistas y articulistas que son leídos en diarios impresos: los lectores los siguen a través de internet. ¿O cómo está leyendo usted al escorpión?

Los anuncios del futuro gobierno sobre la prensa y los medios han sido contundentes: reducción del cincuenta por ciento en el gasto en comunicación social, centralización
de las oficinas de prensa en una sola entidad y disminución de los gastos a lo imprescindible. El venenoso insiste: el reset de la prensa y el poder en México está en marcha.

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