Presidentes ficticios

  • Tamaño de fuente: A  A  A  A  

La figura del presidente de los Estados Unidos suele ser muy atractiva para hacer películas y series televisivas de ficción. Y ese personaje trae consigo primeras damas, la Casa Blanca, el despacho oval, el bunker, el Pentágono y el maletín que puede desatar un ataque nuclear si el ejecutivo en turno decide hacer uso del código que lo activa. Casi siempre hay muchos enemigos que vencer, intrigas, deslealtades, toma de decisiones, líos amorosos, problemas domésticos y a veces hasta política. Por lo general, lo que importa es conocer su “lado humano”.

En las ocho temporadas de 24 horas, o sea en ocho días, circulan siete presidentes: los hermanos David y Wayne Palmer, Charles Logan, John Keeler, Noah Daniels, Hal Gardner y Allison Taylor. Héroes o villanos, siempre exhiben sus debilidades y fortalezas, al igual que lo hacen algunas de sus primeras damas, como Sherry Palmer y Martha Logan, que llegan a ser igualmente protagónicas. El tema también es recurrente: Estados Unidos está amenazado por fuerzas terroristas que lo combaten con alta tecnología y con las razones del odio o de intereses económicos, políticos o militares.

Entre otros actores y actrices que han representado ese papel están Jack
Nicholson, Glenn Close, Michael Douglas, Morgan Freeman, Anthony Hopkins, John Voight, Kevin Spacey y hasta Lisa Simpson (sucesora de Trump). Kiefer Sutherland, de tanto defender a presidentes bajo el nombre de Jack Bauer, terminó convirtiéndose en uno de ellos (Designated Survivor). Harrison Ford, transformado en súper héroe, es capaz de enfrentar a terroristas bien entrenados que han tomado como rehén el Air Force One. Como en otras películas, defender a la familia es defender a la patria, o viceversa.

En Scandal, como su título lo dice, capítulo tras capítulo se suceden verdaderos actos de escándalo. La protagonista es Olivia Pope, ex colaboradora de campaña y ex directora de comunicación del presidente Fitzgerald Grant iii (como que suena a nombre de presidente), que dirige una agencia de investigación encargada de resolver escenarios de crisis, especialmente si están relacionados con la administración de la Casa Blanca.
Esta historia de Shonda Rhimes está basada ligeramente en las experiencias de Judy Smith, ayudante de prensa de George Bush y conocedora de los embrollos que se cocinan en la Casa Blanca. Aquí todo queda en familia: además de ser la amante del presidente, así como de un agente de la cia, Olivia es hija de una terrorista y del comandante de un oscura agencia de espionaje. Los asesinatos, las torturas, las traiciones, las infidelidades y las mentiras se suceden y aumentan cada vez más la tensión que se vive al interior de la casa presidencial y sus alrededores. Fitz se convierte en torturador, su esposa le cobra la infidelidad, a su jefe de gabinete le matan al esposo, es cómplice de asesinatos y es un alcohólico al que nunca se le ve borracho.

Hace dieciséis años, la serie animada los Simpson predijo la llegada a la presidencia de Donald Trump, que deja al país hundido en una fuerte crisis económica. Sin embargo, la película sobre el personaje que encarna el magnate se antoja una especie de Truman Show en la que todos somos espectadores de su actuación en vivo: le cuelga el teléfono al primer ministro de Australia, cancela una visita de Estado con el presidente mexicano a través de un solo tuit, recibe un manotazo de su esposa Melania, evita darle un apretón de manos a Angela Merkel, mientras que no suelta la del presidente francés, empuja al primer ministro de Montenegro para robar cámara, llama a la prensa estadunidense como la más corrupta del mundo, califica a los mexicanos como asesinos y violadores, cree que el cambio climático es una invención de los chinos, exhibe su misoginia y racismo a la primera provocación. Sería un gran personaje de ficción si no fuera porque es lo que es. La trama rusa, que está en el trasfondo de esta larga película de miedo que vivimos día a día, mantiene en sus butacas a muchos líderes del mundo en espera de un desenlace más optimista: su renuncia o un impeachment que se vislumbra como esperanza en un futuro no muy lejano.

Latest posts by Francisco Hinojosa (see all)