Primera parada electoral: Iowa y New Hampshire 

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Si bien el calendario electoral estadounidense es largo y, muchas veces, tedioso, existe una tendencia que se mantiene constante: las campañas comienzan con los caucus de Iowa, seguidos de las primarias de New Hampshire.

El caucus de Iowa tomó importancia desde 1972, cuando el demócrata George McGovern impulsó su candidatura a partir del triunfo en Iowa, mientras que en 1976, Jimmy Carter ganó la mayoría demócrata en Iowa y lo utilizó para impulsar su campaña mientras se dirigía a Nueva Hampshire. En 1980 todo el mundo pensaba que Ronald Reagan tenía una victoria segura para ganar la nominación del Partido Republicano, pero George Bush padre le ganó en Iowa lo que lo  impulsó a la vicepresidencia y, finalmente, a la Casa Blanca. Iowa y New Hampshire tienen una manera de simbólica de clasificar a los candidatos para definir el resto de la competencia electoral. 

Por otra parte las primarias de New Hampshire han jugado un papel clave en la política estadounidense. Tanto demócratas como republicanos han cimentado el papel de este estado, que parece sólo atraer a los miembros más apasionados y dedicados de los partidos políticos, lo que siempre es un buen indicativo, sobre todo, cuando inicia un proceso electoral. El sistema pone a prueba a los candidatos en una forma que ningún otro estado puede y que por otra parte puede unir al partido. 

En la era de la política moderna, es importante que los candidatos ganen o queden por lo menos en los tres primeros lugares en alguno de estos dos estados. El proceso favorece a los candidatos conocidos y bien financiados, aunque lo prematuro de la fecha, casi nueve meses antes de la elección general, crea un juicio apresurado para un sector del electorado.  En realidad nunca fue intencional el hecho de hacer de Iowa y New Hampshire los estados claves en el principio de la elección. Simplemente ocurrió y ahora los contendientes toman muy en serio los dos primeros concursos para plantear sus candidaturas a través de los diferentes donantes así como el apoyo de Partido una vez demostrado el músculo político-electoral. 

Las encuestas nacionales muestran una fotografía de la actualidad en cuanto a las preferencias electorales. Pero un triunfo en Iowa o New Hampshire los convierte automáticamente en candidatos legítimos sin importar el estado actual de las encuestas. Para Donald Trump y los demás candidatos republicanos será fundamental un buen resultado independiente a como se encuentran los números en este momento. Podremos comenzar a plantear de manera mucho más seria su contienda una vez que obtenga un desenlace positivo en ambos estados a principios del próximo año. 

Las tendencias muestran una ligera ventaja de Trump sobre Cruz y Rubio que se acercan peligrosamente en Iowa. Si bien la campaña de Trump quedará para la historia, su futuro depende de dos pequeños resultados con grandes consecuencias. 

juanpadeleo@me.com
Twitter:
@juanpadeleo

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