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Un hombre carga un costal de maíz que saqueó, en Puerto Cabello (Foto: Especial)

La situación económica de Venezuela ha exacerbado la degradación humana en la nación sudamericana. Santa Eulalia es un barrio popular ubicado en la ciudad de Barcelona, al oriente de Venezuela. Allí, venezolanos “incitaban a unos niños en situación de calle al trabajo sexual, a cambio de dinero y comida”, informó el Ministerio Público.

El régimen de Nicolás Maduro ha llevado al país con mayores reservas de petróleo del mundo a su peor crisis económica. Durante el año 2017 “fallecieron entre cinco y seis niños semanalmente por falta de alimentación, y al menos 33 por ciento de la población infantil presentaría indicadores de retardo en su crecimiento”, según un informe presentado el pasado jueves por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).

  • El Dato: Las mujeres cobran entre 80 mil y 160 mil bolívares, el equivalente a 0.25 a 0.50 dólares por hora.

Ocho personas fueron detenidas por estar acusadas de prostituir a varios niños y adolescentes en situación de calle a cambio de comida en Barcelona, Anzoátegui, informó el Ministerio Público. Se les imputaron los delitos de explotación sexual agravada, asociación para delinquir, exhibición de material pornográfico, trata de niñas y adolescentes agravada, prostitución forzada, violencia psicológica y amenazas.

“Fueron privados de libertad cinco mujeres y tres hombres por su presunta responsabilidad en la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en Barcelona, estado Anzoátegui”, dice un comunicado oficial, en el que se detalla que las edades de los señalados están entre los 29 y 70 años.

“La catástrofe económica de Venezuela eclipsa cualquier otra de la historia de Estados Unidos, Europa Occidental, o el resto de América Latina”, dijo Ricardo Haussman, director para el Centro de Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, a la publicación Project Syndicate.

“Ahora lo que necesitamos es comida, ya sabes, te levantas sin nada para comer. Llevo dos semanas comiendo plátanos y sin nada: plátanos hervidos, plátanos fritos, plátanos hervidos, sin nada. Entonces, ¿qué voy a hacer? Ponte a trabajar”, afirmó a Telemundo una prostituta infantil.

Desde el año pasado, más venezolanas han recurrido a la prostitución en el extranjero para sortear las deficiencias económicas. “Gano en una hora lo que hacía en Venezuela en un mes. Todo aquí es caro y gasto mucho más de lo que quisiera, pero con lo que me queda puedo mandar algo y mi mamá va resolviendo”, explica Mireya, una administradora de 30 años que obtiene sus citas por Internet y atiende a sus clientes en una habitación que comparte con otras venezolanas.

 

Con información de agencias.