¿Qué pasa en AI México?

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El 28 de mayo de 1961 Peter Benenson, abogado católico inglés, lanzó una campaña denominada “Llamado a la Amnistía, 1961”. Indignado al enterarse de que la dictadura de Salazar había encarcelado a dos estudiantes portugueses por hacer un brindis en favor de la libertad, llamaba a trabajar imparcialmente para la liberación de prisioneros encarcelados por sus opiniones, buscándoles juicios justos y ampliando el derecho de asilo.

Publicado en una plana completa en el dominical londinense The Observer, su llamado fue replicado por diversos diarios en el resto del mundo y pronto evolucionó para convertirse en una organización denominada Amnistía Internacional (AI), orientada a verificar el cumplimiento de los artículos 18 y 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, relacionados con las libertades de pensamiento y de expresión.

AI es actualmente una compleja organización que comprende secciones nacionales en más de 70 países y un secretariado internacional con sede en Londres. Hablamos de una entidad que en 2013 contaba con un personal cercano a las 2, 400 personas, con ingresos globales de 244.5 millones de euros y gastos por 234.6 millones de euros. En poco más de medio siglo de funcionamiento, AI ha experimentado grandes reconocimientos (obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 1977), así como fuertes críticas.

Algunas acusaciones se han dirigido a un manejo administrativo poco claro. En febrero de 2011, periódicos británicos dieron a conocer que Irene Khan, secretaria general de 2001 a 2010, luego de renunciar recibió un pago superior a las 533,000 libras esterlinas, monto cuatro veces superior a su salario anual. Se hizo público también que la segunda de a bordo, Kate Gilmore, recibió 320,000 libras esterlinas. Las cantidades otorgadas a ambas funcionarias eran equivalentes al 4% del presupuesto anual de la organización. Esto provocó fuertes críticas, especialmente porque parte del financiamiento de AI tiene su origen en donaciones individuales.

Hace unos días se hizo pública la existencia de presuntas irregularidades en el manejo administrativo de la oficina en México de AI. De acuerdo a un grupo de extrabajadores de la institución, el director ejecutivo de la sección mexicana realizó la contratación del titular de la coordinación de recaudación de fondos sin que existiera una convocatoria pública y concediendo un salario tres veces superior al de las demás coordinaciones. También denunciaron el otorgamiento de dos contratos, con un monto superior al millón de pesos, sin que mediara licitación. Señalaron que el director ejecutivo se concedió a sí mismo indebidamente un aumento salarial. En 2011, ante la indignación causada por los pagos a Irene Khan y a Kate Gilmore, el Consejo Internacional de AI aseguró que los recursos recibidos por los donadores serían aplicados en el futuro a la lucha en favor de los derechos humanos. Esa promesa necesita mantenerse al momento de revisar el manejo de su oficina en el país. No hacerlo así compromete la calidad moral de sus críticas al Estado mexicano.

mauricio.ibarra@razon.com.mx
Twitter:
@mauiibarra

Mauricio Ibarra

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Abogado (UAM) y maestro en Economía y Política Internacional (CIDE).
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