¡Raza bronca!

SOBRE LA MARCHA

A Jaime El Bronco Rodríguez Calderón la raza se le puso bronca. Nuevo motín carcelario, nueva masacre en tierra ingobernable al tiempo que el independiente priista pide permiso a la raza, a la otra, a la que vota, para irse a buscar la silla grande, no la del cerro, sino la del águila.

El Bronco es lo más viejo de la nueva onda independentista; priista de toda la vida a diferencia de un más joven e inquieto Armando Ríos Piter que ha sido tricolor, azul y amarillo. Jaime Rodríguez apenas hace dos años afirmaba que él no utilizaría el cargo que la raza le confirió, como trampolín de chapulín, dijo que él trabajaría los seis años completitos.

El poder seduce y la ilusión de más poder, no por llegar a Los Pinos sino por ser funcional en una estrategia electoral mayor, seduce más.

Así que el primer gobernador de México que arribó al poder sin respaldo de membrete alguno, quiere pedir permiso a su raza mansa, no a la bronca. Eufemismos populacheros de los que echa mano El Bronco para maldisfrazar una decisión política tomada.
Ningún gobernante ha “consultado” a la raza, o al pueblo bueno, sin controlar el resultado. Así lo hizo AMLO en la capital y así Rodríguez Calderón conseguirá sus 500 mil firmas para ausentarse del encargo seis meses, hacerla de independiente útil y regresar a ver cómo se matan en el infierno de sus penitenciarías un mes sí y otro también.

En apenas 2 años del gobierno bronco en Nuevo León, van 70 muertos en sus penales. Hace dos días fueron 16 los cadáveres del motín en el penal de Cadereyta, la mayoría procesada por delitos de alto impacto. El procurador Bernardo González informó que investigan a 54 por su participación en esos hechos. Pero eso no es bronca para El Bronco.

La otra reconstrucción de Rosario Robles. La Sedatu, que encabeza Rosario Robles, tiene dos objetivos fundamentales, dos mantras autoimpuestos, propiciar el andamiaje institucional y administrativo suficiente y eficiente para la reconstrucción de más de 30 mil viviendas en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y Puebla de aquí a fin de año, y transparentar, hasta el último centavo, lo invertido por parte del Gobierno federal, aportaciones locales y privadas.

Tan fina es la tarea, delicada la participación de los damnificados para ser protagonistas en su reconstrucción y preciso el engranaje para que las empresas y los negocios privados sirvan con tratos y precios preferenciales, como trascendente la claridad de las cuentas que la Sedatu, cabeza de sector, herede a este capítulo nacional.

Reconstrucción sin sombra de corrupción es una impronta ambiciosa pero inevitable, la percepción generalizada sobre la falta ética pública, idea cimentada en el imaginario, que de la obra, siempre sobra, quiere ser demolida al cierre del sexenio, enorme oportunidad y responsabilidad.

Carlos Urdiales

Carlos Urdiales

Chilango desde 1964, comunicólogo con aspiraciones periodísticas. Formado en la radio informativa, madurado en la televisión y feliz en la prensa impresa. Disfruto el reto de las redes sociales y los nuevos formatos multiplataforma. Nada me deja de asombrar, nada doy por sentado. La compleja realidad, simplifica la vocación que no claudica. Gracias siempre por leer.
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