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Manifestaciones, ayer, contra la intervención en Siria. Foto: Especial

El lanzamiento de misiles a instalaciones estratégicas donde se presume que el régimen de Bashar Al Assad fabricaba y almacenaba armas químicas, el pasado viernes, desató posiciones encontradas en la Unión Europea.

Además, tanto Emmanuel Macron como Theresa May enfrentaron duras críticas en los parlamentos de sus países por emprender una acción no avalada por el Consejo de Seguridad de la ONU.

Ayer los 28 ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) condenaron el uso repetido de armas químicas por parte del gobierno de Bashar al Assad, incluido el último ataque en Duma, que constituye “una violación seria del derecho internacional y una afrenta a la decencia humana”.

El Consejo manifestó que comprende que los ataques aéreos de Estados Unidos, Francia y Reino Unido contra instalaciones de armas químicas en Siria constituyen medidas específicas cuyo “único objetivo es prevenir el uso posterior de armas químicas por el régimen sirio para matar a su propio pueblo”.

  • El Dato: Apenas el 30 por ciento de los británicos apoya los ataques del pasado viernes por parte de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña.

“El Consejo apoya todos los esfuerzos dirigidos a la prevención del uso de armas químicas”, recalcaron en el texto de conclusiones aprobado.

Pero también la UE insistió en fortalecer las negociaciones para encontrar una solución política al conflicto, en el marco de las Naciones Unidas en Ginebra.

“La Unión Europea reitera que no puede haber una solución militar al conflicto sirio. Contrariamente a esto, desde el año pasado, el régimen sirio, apoyado por sus aliados Rusia e Irán, ha intensificado sus operaciones militares sin tener en cuenta las bajas civiles”, indicaron los ministros.

También criticaron la ofensiva de Damasco respaldada por Rusia en Guta Oriental y pidieron detener esos ataques aéreos de forma inmediata.

Gráfico: La Razón de México

May defiende acción coordinada. La primera ministra del Reino Unido defendió ayer que el ataque coordinado con Estados Unidos y Francia contra instalaciones del régimen de Siria del pasado sábado fue “legalmente correcto”, a pesar de no contar con el respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU.

“No se trataba de intervenir en una guerra civil ni de cambiar un régimen. Fue un ataque efectivo y con objetivos limitados para aliviar el sufrimiento de los ciudadanos sirios”, dijo.

Jeremy Corbyn, líder de la oposición británica sostuvo, por su parte, que la acción fue “legalmente cuestionable”, dado que no se trataba de una operación en defensa propia ni contaba con la aprobación de Naciones Unidas.

Tras haber recibido críticas por no haber pedido permiso al Parlamento antes de ordenar la intervención militar, la primera ministra aseguró en la Cámara de los Comunes “no se podía esperar para aliviar el sufrimiento humanitario provocado por el ataque con armas químicas”, argumentó.

Expertos médicos y científicos del Reino Unido han analizado videos e imágenes obtenidos de “fuentes abiertas” para concluir que cientos de personas fueron expuestas en la localidad siria de Duma a químicos tóxicos, expresó May.

Aseguró que se consideraron además testimonios de “primera mano” de trabajadores de organizaciones no gubernamentales sobre el terreno e informes de la Organización Mundial de la Salud.

No se trataba de intervenir en una guerra civil ni de cambiar un régimen. Fue un ataque efectivo y con objetivos limitados para aliviar el sufrimiento de los ciudadanos sirios”

Theresa May

Primera ministra de Reino Unido

Al evaluar por qué no se esperó a una conclusión por parte de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas sobre el bombardeo en Duma, May criticó que Siria y Rusia están impidiendo a los inspectores llegar hasta esa localidad.

La mandataria británica argumentó además que la misión de la OPAQ “tan sólo puede evaluar si se utilizaron armas químicas”, pero “no puede atribuir responsabilidades”, una falta de capacidades que May atribuye al veto ruso en noviembre de 2017 para establecer un mecanismo que permita ese tipo de investigaciones.

En respuesta a la acción de May, el líder laborista criticó que la Cámara de los Comunes no haya podido votar antes de que el Reino Unido participara en el ataque y afirmó que “la primera ministra debe responder ante este Parlamento, no ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump”.

“No hay asunto más serio que las cuestiones de vida o muerte ligadas a las acciones militares. Es necesario que el Parlamento tenga la capacidad de apoyar o detener al Gobierno ante una acción militar planeada”, argumentó Corbyn.

Reprochan alinearse con Trump. El presidente de Francia Emmanuel Macron tampoco tuvo un día de campo ante la Asamblea Nacional y el Senado, la izquierda alternativa y comunista y la derecha tradicional le reprocharon que actuara sin la ONU y se alineara con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los Republicanos, el partido tradicional de la derecha moderada y el de los expresidentes Nicolás Sarkozy y Jacques Chirac cuestionó la utilidad del ataque y el “golpear por golpear”.

“Consideramos que el derecho internacional refuerza la voz de Francia. Al alinearnos con las posiciones americanas, renunciamos a una forma de singularidad francesa”, dijo en la Asamblea Nacional Christian Jacob, presidente del grupo de Los Republicanos.

Lo convencimos de que había que limitar los bombardeos a las armas químicas, cuando se había embalado a través de los tuits (en los que amenazaba a Siria)”

Emmanuel Macron

Presidente de Francia

Las críticas recurrentes a Macron fueron: la intervención se realizó sin un mandato del Consejo de Seguridad de la ONU, lo que situaría a Francia fuera del derecho internacional.

La otra, la convergencia de intereses entre Macron y Trump y una aparente renuncia de Francia a su soberanía para someterse a los vaivenes de Donald Trump.

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