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Un autorretrato de la también performancera, 1927.

Nahui Olin nació con el nombre de María del Carmen Mondragón Valseca, en la colonia San Miguel Chapultec, en la Ciudad de México, en 1893. A los 4 años llegó a Francia con su familia y ahí comenzó su acercamiento al mundo del arte. En su adolescencia volvió a México y regresó a París, ya lista para incursionar en el ambiente artístico internacional.

Alrededor de su vida hay muchos mitos, pero lo cierto es que para la época en la que le tocó vivir, Nahui Olin fue una vanguardista con su actitud, misma que le permitió hacer muchas cosas prohibidas en años, como posar desnuda, ser artista, casarse en varias ocasiones y vivir su vida lo más libremente posible. Para muestra, la exposición Nahui Olin. La mirada infinita que se inaugura este 15 de junio en el Museo Nacional de Arte (Munal).

Nahui y Agacino frente a la isla de Manhattan.

A cuarenta años de la muerte de una de las artistas más apasionadas y versátiles de la escena cultural en México, esta muestra surge a partir del concepto original de Tomás Zurián y la adaptación curatorial de Mariano Meza, y retorna a la creadora a su posición dentro de la historiografía mexicana. Con más de 250 obras nacionales, entre pinturas, impresos, dibujos, caricaturas y fotografías, tanto de Nahui Olin, como de algunos otros artistas que la retrataron o se inspiraron en ella para crear alguna pieza artística, como Gerardo Murillo “Dr. Atl” que además fue su pareja emocional durante algunos años y Jean Charlot, entre otros.

La de Carmen Mondragón es una historia que se ha contado pocas veces; generalmente desde la perspectiva masculina.En esta ocasión, el Munal propone una exposición que trascienda aquella percepción”

Sara Baz
Directora del Munal

La historia de Carmen Mondragón se ha contado pocas veces; “generalmente desde la perspectiva masculina, siendo su papel el de una subsidiaria. En esta ocasión, el Munal propone una exposición que trascienda aquella percepción, donde Nahui Olin crezca ante nuestros ojos y nos confronte directamente con los suyos a través de varias de sus facetas artísticas”, dijo Sara Baz, directora del Munal. Al respecto de esta singular exhibición, Tomás Zurián afirmó que “acercarse a Nahui Olin es comenzar a descubrir un universo inédito, inesperado, extraño, complejo, fascinante y en la medida en que lo vamos entendiendo, infinitamente bello. Redescubrirla implica penetrar en un amplio espectro crítico que nos permite admirarla, ponderarla, venerarla y cuestionarla; todo cabe en el ilimitado universo de esta singular mujer que arribó a este mundo para agitar sus valores éticos y estéticos”.

Nahui Olin. La mirada infinita está dividida en cuatro núcleos temáticos: Carmen Mondragón y la síntesis plástica, que narra la incursión de Nahui en las artes plásticas; en Nahui Olin: La ciencia como utopía moderna, el público podrá conocer el paso de Carmen por la Academia de San Carlos, su interés por las ciencias, las vanguardias y las nuevas teorías que se generaron a principios del siglo XX y que quedaron de manifiesto en sus escritos; En El cuerpo como expresión inmanente, se realzan las colaboraciones que hizo con otros pintores, y en La materialización del recuerdo se vislumbra la intención de hacer ver la realidad con toques humorísticos por medio de obras plásticas inspiradas en el arte popular.

La exhibición retrata un México colorido y diverso.
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