“Que Ricardo Anaya deje de secuestrar a Acción Nacional”

Lo califica de irresponsable por avalar el pase automático del fiscal

"A mí me preocupa mucho un legislador (Anaya con el tema del pase automático) que vota sin saber lo que está votando, que legisla sin leer y que además legisla sin entender las consecuencias de lo que estamos legislando”

El senador Roberto Gil pidió a Ricardo Anaya, dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), que tome una decisión urgente para separarse del cargo y si tanto quiere la candidatura presidencial, que salga a buscar los votos de los panistas en el país, sin recurrir a chantajes y hacer más daño a las instituciones.

Además, lo criticó y calificó de “irresponsable” por haber aprobado el pase automático del procurador a fiscal y que ahora diga que no sabía lo que implicaba.

“El daño ya está hecho; hubo una crisis en la Cámara de Diputados de seis días por un pretexto que se inventaron.

“Siempre fue un falso debate que el PRI pudiera impulsar el pase automático del procurador a fiscal, porque se necesitan forzosamente los votos de la oposición en las comisiones”, señaló el expresidente del Senado.

En entrevista con La Razón, Gil lamentó que Anaya anteponga sus intereses de la sucesión presidencial sobre la viabilidad de las instituciones, como es mejorar la estructura jurídica de la Fiscalía General de la Nación, más allá de quién es el titular y, aún más importante, todo lo relacionado con el Sistema Nacional Anticorrupción (SNA).

¿Qué opina de lo que dijo Anaya que sí firmó, pero que no sabía lo que implicaba? A mí me preocupa mucho un legislador que vota sin saber lo que está votando, que legisla sin leer y que además legisla sin entender las consecuencias de lo que estamos legislando, aquí decidimos sobre patrimonio, sobre la vida, sobre la libertad de las personas, es una enorme irresponsabilidad no saber lo que uno vota.

Cada ley puede afectar nuestro entorno, determina si cometemos un delito, cuánto tiempo estamos en prisión, aquí decidimos la manera en que se asignan y se distribuyen los bienes públicos o también se restringen derechos, se limitan derechos para armonizarlos con otros, lo que aquí hacemos es una cosa muy seria como para decir que no leímos lo que estamos votando.

Las implicaciones del pase directo están en la mesa desde 2013 que se votó la reforma constitucional, están visibles en la mesa desde que se aprobó la minuta en 2014 y han pasado tres procuradores y con los tres procuradores se ha hablado de la posibilidad de la conversión de la fiscalía.

Esto no debería ser nuevo para nadie, esto es un tema que lleva tiempo, que ha estado en el ámbito de la sociedad civil desde hace mucho tiempo y que cada vez que se cambia de procurador se reabre el debate y que, sobre todo, que en la víspera de la conclusión de esta administración, lo más importante ya no era discutir Cervantes sí o Cervantes no, pase automático sí o pase automático no, sino un auténtico modelo de Fiscalía General de la Nación que pueda ayudar a México a resolver los actos de impunidad.

¿Ese proceso debe seguir en el Senado? Aquí estaba en el Senado o en ese plan estábamos y de repente irrumpe este ruido de pase directo cuando nosotros estamos construyendo otras soluciones, en un par de semanas estarán aquí en México por invitación nuestra, un fiscal brasileño y uno chileno para platicar de los modelos. Nosotros estábamos trabajando en una dinámica totalmente diferente y de repente irrumpe el pase automático; me preocupa que esto desplace la atención de dónde debería estar la discusión de la fiscalía.

¿Es la sucesión presidencial lo que está empantanando este tema? Yo ya no le veo condiciones para que en este año legislativo podamos abonar, construir una fiscalía general en términos de leyes, creo que ya los incentivos están por posponer esta discusión hasta la siguiente administración por todos los partidos, creo que todos los partidos los que están compitiendo con seriedad por la Presidencia de la República van a decir: mejor eso lo resolvemos si ganamos.

Ojalá me equivoque, porque no es bueno someter el diseño de una institución de imparcialidad, como es la fiscalía a la contienda por los intereses parciales, eso a mí me parece que puede ser contraproducente.

¿Usted cree que, con todo esto, Ricardo Anaya ganó el debate? Anaya ganó el pulso del gobierno, sin duda le ganó con su propia iniciativa y yo creo que lo que debió haber hecho el gobierno es haber apoyado de origen la iniciativa del Presidente (Enrique) Peña, que por cierto durante prácticamente un año no se movió, no se movió aquí en la Cámara de Senadores.

Llegó el año pasado, se circuló el proyecto de dictamen y nadie le hizo caso y de repente un día nos hablan para decirnos que la gran amenaza nacional es el pase directo y que hay que provocar una crisis constitucional para poder enfrentar esa amenaza cuando, insisto, estaba guardada en un cajón.

Esto es lo trágico de esta coyuntura; hay una consecuencia y es que muy probablemente la discusión serena, técnica e institucional del modelo de fiscalía quizá ya quede para la siguiente administración, después de 2018.

¿Con ese chantaje —como ustedes le han llamado—, Anaya dañó a las instituciones? Creo que hizo una apuesta en la lógica de su aspiración, hizo una apuesta a jugarse un pulso con el gobierno y demostrar que hay una oposición que le exige y que le logra arrancar al gobierno concesiones; sin embargo, lo que va a ser interesante ver es qué sigue después de esto, qué sigue en la construcción del país, si no sigue nada, entonces será una victoria empírica.

Pero si toda esa energía social que se detonó para parar el pase automático se conduce hacia una discusión serena y técnica sobre el modelo, quizá pueda ser una doble victoria.

¿Qué sigue en cuanto a su posible expulsión del partido y de sus demás compañeros que apoyaron a Ernesto Cordero en la Presidencia del Senado? Primero, empezar a decir dentro del partido que no se debe tener miedo, disentir no es traicionar al partido, que el disenso es positivo para el PAN en nuestra dinámica interna, es tan importante como las coincidencias y los consensos, que sin disenso no hay posibilidad alguna de entender al otro y de razonar con el otro. En las uniformidades no hay razonamiento.

Yo creo que la característica esencial de la pluralidad democrática es la expresión del disenso y debatir y disentir no significa pleito, significa una oportunidad de razonar con el otro, de convencer al otro o de ser convencido por el otro y ojalá que el PAN recupere el valor, la virtud de disentir en público y en privado, que recuperemos el valor de expresar lo que opinamos sin miedo a las represalias, de expresar lo que nuestros ánimos y nuestras intenciones y aspiraciones, sin estar atados a la coyuntura de la siguiente elección interna.

Yo creo que esto que pasó con los cinco senadores puede terminar ahí, en que este partido siempre se ha construido en el fundamento de la libertad de pensar, de decir, describir, de agruparte, de votar, de definir tu propia conciencia y lo que los cinco senadores hicimos fue reivindicar esa libertad con la absoluta claridad de que pudiera haber represalias en ese sentido.

Entonces, ¿ya lo van a dejar por la paz, ya no van a pedir la renuncia de su dirigente? Mi posición es muy clara en el tono de la renuncia o en el tono del llamado respetuoso y afectuoso, el llamado sincero a que por la salud de la institución se tome una decisión que implica salir a la calle, a convencer por la buena a los panistas y que su estrategia de aspirante la someta a la estrategia general del partido, que sus estrategias de aspirante no terminen por secuestrar al partido porque el partido tendrá una estrategia para todos y no necesariamente una estrategia única y exclusivamente para mí.