Rodrigo de la Sierra recibe Doctorado Honoris Causa

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“Abandónense a su inspiración, despréndanse de sus perjuicios y sigan sus instintos ya que el arte trata de eso, de instintos, de pasiones, de emociones”, es el mensaje que hoy el escultor Rodrigo de la Sierra dará a los jóvenes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) cuando reciba el nombramiento de Doctor Honoris Causa por esta institución.

Lo que afirma el artista plático es justo lo que hizo: tras 12 años de desarrollar su profesión como arquitecto, siguió sus instintos e incursionó en el mundo del arte, donde encontró su verdadera vocación.

“Fue prácticamente estudiar otra carrera porque lo quería hacer de lleno y bien, es volver a empezar y más en una profesión tan incierta como es el arte, no te da una fórmula, una receta, eso es lo difícil, tu sigues tus instintos, por eso digo que es una búsqueda muy personal, no tienes seguridad de nada”, señala el escultor en entrevista con La Razón.

El resultado de este trabajo: la creación de emblemático personaje Timoteo que hace una crítica a la sociedad contemporánea de forma irónica. Lo que lo colocó como un destacado artista por “su propuesta sumamente innovadora, enriquecedora y que aporta al arte mexicano”, en palabras de Jorge Olvera, rector de la UAEM.

Timo, como él lo llama de cariño, es un personaje que ha logrado “tocar fibras muy sensibles con jóvenes, estudiantes, adultos y profesionistas porque sin buscar un lenguaje rebuscado, habla forma clara de lo social, el resultado es que la gente se ha logrado identificar con él, creo que esa su magia principal”, expresa De la Sierra.

Con una trayectoria que abarca exposiciones en Italia, Canadá, Japón, España y Estados Unidos, este nombramiento es muy significativo para el gremio del arte”.

“Que el nivel máximo de reconocimeinto de la Universidad Autónoma del Estado de México me lo den a mí, es una doble responsabilidad, no todo está hecho, yo todavía sigo mi búsqueda como escultor”, dice quien ahora expone la muestra Punto de Partida en las instalaciones de esa institución, donde jóvenes han podido admirar su obra.

Para él ésta es su mayor satisfacción: “Cuando uno logra una comunicación no verbal con el público vale la pena todo el trabajo que hubo atrás, porque ese es un instante en el que hubo una conexión emocional y sensorial”.

Por eso sigue constantemente con nuevos proyectos, como el que prepara para la Cumbre Internacional de Medioambiente que se realizará en Cancún.

A través de Timo abordará el tema ambiental, pero desde una “perspectiva irónica y desde un punto de vista filosófico. Estamos en el individualismo, lo único que interesa es la satisfacción personal, nos volvemos en devoradores de todo lo que está en nuestro paso”, refiere.

A unas horas de recibir la distinción De la Sierra, se siente como cuando caminaba por las aulas de la Universidad del Valle de México, donde se graduó en arquitectura.

“Siento una emoción muy fuerte, comencé a sentirme como un estudiante nervioso, antes que a mí le dieron el nombramiento al maestro Leonardo Nierman, una institución, también a lo recibió el pintor Rafael Cauduro, otro grande, estoy ahí porque consideraron que tenían que dármelo; me siento feliz y orgulloso”, concluye.