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El mandatario ruso en una reunión el sábado. Foto: AP

Como era de esperar, el gobierno ruso condenó enérgicamente el ataque aéreo de EU, Francia y Reino Unido contra Siria como respuesta al uso de armas químicas por parte del régimen de Bashar al Assad.

En un comunicado difundido, el presidente Vladímir Putin reprobó  “en los términos más serios” la acción militar de las tres potencias occidentales. Para el presidente ruso el ataque es una clara “agresión que agrava la situación humanitaria en Siria, causa sufrimiento a los civiles, favorece a los terroristas (…) y provocará una nueva ola de refugiados”.

Putin además solicitó una reunión urgente del Consejo de Seguridad de la ONU para tratar el ataque contra Siria. Según él, los expertos rusos que visitaron la localidad de Duma, donde supuestamente tuvo lugar el ataque químico lanzado por las tropas de Assad, no hallaron rastros de cloro o cualquier sustancia prohibida. “Ni un solo vecino ha confirmado el ataque químico”, subrayó Putin, agregando que la respuesta de las potencias occidentales sin haber esperado los resultados de la investigación de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) sienta un grave precedente internacional.

A pesar de que el ataque del viernes no afectó sus intereses en Siria, según informó el ministerio ruso de Defensa, el riesgo de una colisión directa entre Rusia y EU sigue latente. El comunicado cobra vital importancia toda vez que varias figuras militares y diplomáticos rusos habían amenazado en los días previos con contraatacar en caso de que algún ciudadano ruso presente en Siria se viese afectado por los misiles de EU y sus aliados.

Si bien a Rusia no le conviene enfrentarse directamente al poderío militar de Estados Unidos y sus aliados justo ahora que su economía sufre los embates de las sanciones internacionales por la anexión de Crimea, la guerra de Ucrania y la interferencias en las elecciones estadounidenses, Putin sabe que su poder y su permanencia en el Kremlin depende en gran medida de la imagen de hombre fuerte que proyecta entre sus ciudadanos.