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El autor llegó a París en 1920. Fotos: Especial

Pocos escritores han dejado tanta huella como él. Sus obras, publicadas en todo el mundo, son casi tan conocidas como su figura pública, su intensa vida amorosa y su ajetreado estilo de vida. Ernest Hemingway dio la vuelta al mundo y reflejó todas y cada una de sus experiencias en papel. Aventuras, viajes, batallas y grandes guerras, amores y personajes de toda índole, con sus virtudes y sus miserias, recorren sin pausa y sin prisa las páginas de sus relatos.

“Supongo que [los cuentos] son un poquito impactantes porque lidian con tropas y combates irregulares y con gente que de hecho mató gente”, dijo Hemingway en una ocasión al editor Charles Scribner Jr. Ahora, medio siglo después de su fallecimiento, sale a la luz una nueva obra del escritor: A Room on the Garden Side. El escritor estadounidense trazó este breve relato de ficción, ambientado en la Segunda Guerra Mundial, ya en 1956, aunque se ha publicado por primera  vez en la edición de verano de The Strand Magazine.

Con una trama y estilo propios de su narración, el cuento descubierto se desarrolla en una capital francesa en tiempos de guerra, enmarcado en conversaciones sobre libros, vino en mano y cicatrices de batalla.

Al final de su vida el autor estadounidense tenía 50 gatos.

Aseguran los expertos, que el relato mismo no ha sido tan conocido fuera de la comunidad académica durante décadas. De hecho, la mayor actividad del estadounidense con la pluma se registró entre 1920 y 1950. Poco escribió desde entonces o de poco se tenía constancia. Hasta ahora.

Y es que Hemingway, gran aventurero y apasionado por viajar, fue fiel testigo de momentos históricos que vivió en primera persona, como el desembarco de Normandía o la liberación de París. Tuvo residencia permanente en Florida y en Cuba, aunque pasó largas temporadas en otros rincones del mundo. Gran enamorado del país, conocía como pocos su cultura, gastronomía, costumbres y, muy especialmente, sus fiestas. Inmortalizó los Sanfermines en Fiesta.

El dato:

  • Esposas tuvo el escritor con las que procreó dos hijos
  • En 1992 se publicaron 13 relatos inéditos en el Toronto Star

Una vida novelesca. Las experiencias personales de Ernest Hemingway inspiraron muchas historias de sus novelas. Durante la Primera Guerra Mundial trabajó como conductor de ambulancia hasta que resultó herido, pero la cicatriz de esa guerra permaneció en su clásica obra Adiós a las armas. También estuvo presente en la Guerra Civil Española trabajando como periodista, lo que inspiró su novela Por quién doblan las campanas.

Esta nueva historia recientemente publicada “contiene todos los elementos característicos que los lectores adoran de Hemingway”, aseguró Kirk Curnutt, miembro de la junta directiva de The Hemingway Society. El Hotel Ritz de París, de cuyo bar a Hemingway le gustaba alardear por haberlo “liberado”, es el escenario principal de su nuevo relato. El narrador, llamado Robert, comparte el apodo de Papa con el propio autor. Robert y su séquito beben vino, citan a Baudelaire y debaten sobre “el sucio oficio de la guerra”.

“Lo hice para salvar las vidas de personas que no habían ofrecido sus servicios para luchar. Era eso y el hecho de que había aprendido a conocer y querer una división de infantería y deseaba servirle de cualquier manera útil posible”, explica Robert en un fragmento del relato que transcurre en la capital francesa.

“Cargada de conversaciones sobre Marcel Proust, Víctor Hugo y Alexandre Dumas, y con un largo pasaje en francés de Les fleurs du mal, de Charles Baudelaire, la historia pregunta implícitamente si la herencia de la cultura parisina puede recuperarse de la oscura mancha del fascismo”, escribe Curnutt en el epílogo del relato.

“También amaba a Francia y España casi como a mi propio país —destaca el narrador Robert sobre París—. (…) Amaba a otros países también, pero la deuda fue pagada y pensé que la cuenta estaba cerrada, sin saber que las cuentas nunca se cierran”. Y la cuenta de Hemingway con el mundo literario tampoco se cerró.

Prueba de ello son los 62 años que han tenido que pasar hasta que A Room on the Garden Side se diera a conocer desde que Hemingway la escribió. De hecho, el escritor estadounidense dejó numerosos relatos sin publicar cuando se suicidó en 1961 y otros tantos que vieron la luz tras su muerte.

Con información de Vanessa Jaklitsch

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