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López Obrador presenta el dictamen técnico, ayer, le acompaña Jiménez Espriú. Foto: Cuartoscuro
López Obrador presenta el dictamen técnico, ayer, le acompaña Jiménez Espriú. Foto: Cuartoscuro

Pese a que el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) determinó que es inviable la operación simultánea del actual aeropuerto con el de la base militar de Santa Lucía, entre otras razones porque habría riesgo de colisión donde se unen las rutas, el Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, abrió por dos meses más el compás de incertidumbre sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) que se construye en Texcoco y anunció que serán los mexicanos quienes decidan su futuro a través de una consulta popular.

“Es un tema complicado y difícil, por ello tenemos que resolverlo entre todos y que se ponga por delante el interés general, no los intereses personales o de grupos. Brinca una decisión que puede significar la erogación de recursos públicos y no podemos tomar decisiones a la ligera, por eso este proceso”, aseveró.

En conferencia  de prensa, el futuro secretario de Comunicaciones y Transportes (SCT), Javier Jiménez Espriú, leyó el dictamen del Mitre, organismo especializado del MIT: “El dictamen de Mitre, organización de investigación y desarrollo de sistemas aviación, contratado por la SCT (Secretaría de Comunicaciones y Transportes) para el análisis y rediseño del espacio aéreo para el Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México (NAICM) indica que la operación simultánea de los dos aeropuertos no es viable”.

Sin embargo, Jiménez Espriú aseguró que los técnicos contratados por el equipo de AMLO, así como un grupo de técnicos chilenos consideraron que sí será viable la base de Santa Lucía, aunque señaló la necesidad de un estudio a profundidad de otra agencia internacional que certifique dicha determinación. Dicho estudio costará entre 150 y 200 millones de pesos.

Refirió que de manera inmediata se entregará formalmente toda la información recabada a las asociaciones de ingenieros, así como a organizaciones de la sociedad civil y del sector empresarial; posteriormente, el 20 de agosto, el equipo que participó en el análisis informará con mayor detalle sobre las dos opciones a través de los medios de comunicación.

El 5 de septiembre, dijo, se espera tener la opinión de los ingenieros y las organizaciones civiles y empresariales, para que el 8 de ese mismo mes se den a conocer todos los dictámenes recibidos y las opiniones, con lo cual se presentarán las bases para los foros de discusión en radio, televisión, periódicos y redes sociales con la participación de quienes estén a favor y en contra de cualquiera de las dos opciones.

Al presentar los pros y contras de ambas posibilidades, el próximo funcionario aseguró que es necesario cancelar la obra actual, aun cuando reconoció que hacerlo significaría un costo adicional de 100 mil millones de pesos.

“El costo de la cancelación de la obra en proceso, por las inversiones que se han realizado en Texcoco son del orden de 100 mil millones de pesos, 60 mil por las obras ya realizadas y 40 mil por gastos no recuperables de contratos firmados”, señaló.

Aunque se aseguró que la consulta se realizaría a finales de octubre, el equipo de López Obrador no precisó el día, la logística ni cuánto costaría. Al final de la conferencia, el tabasqueño dejó abierta la opción de que se concesione toda la obra del NAIM para que no haya un impacto al erario.

“Si la consulta da como resultado seguir con la construcción, faltarían recursos para ello, de esta forma el dinero se podría obtener concesionando la obra en parte o en su totalidad para que no le cueste al erario público. Puede ser a través de una encuesta nacional o a través de mesas de análisis dirigidas por una comisión”, destacó.

Entre los pros que consideraron los especialistas consultados, aseguró el futuro secretario, se encuentra, para Texcoco: su cercanía con la Ciudad de México y su mayor capacidad; en contra tiene el sobrecosto de la terminal, la cual pasó de 169 mil millones de pesos en 2014 a 300 mil millones a la fecha; además de altos costos de mantenimiento que aún no se determinan, así como un retraso de al menos cuatro años en su construcción.

Por su parte, para la Base Militar Aérea de Santa Lucía, destacó que se conservarían ambos aeropuertos, tomaría menos tiempo arrancar las operaciones, mejor condición del suelo, menos impacto negativo, así como un menor costo de construcción, pues rondaría los 70 mil millones de pesos. En la parte negativa, además del costo de cancelación referido anteriormente, se encuentra el dictamen del Mitre, el cual consideran que es inviable la operación simultánea del aeropuerto actual y del de Santa Lucía, debido a la interferencia que habría entre los despegues y aterrizajes.

  • El Dato: De concluirse su construcción, el NAIM pasaría a ser la segunda terminal aérea más grande a nivel mundial.

Buscan otro análisis… con operadores de España o Francia

El equipo técnico de Andrés Manuel López Obrador busca que una agencia aeronáutica avale la propuesta del morenista de que operen simultáneamente vuelos comerciales desde la Base Aérea de Santa Lucía y el actual Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Javier Jiménez Espriú, futuro secretario de Comunicaciones y Transportes, estimó que el análisis podrían encargárselo a la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), a la empresa Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA) o a Aeropuertos de París (ADP).

Señaló que si bien los organismos antes mencionados son operadores y no consultores, cuentan con un experiencia similar a la de la corporación Mitre (la consultora internacional más importante en materia aeronáutica) que aseguró que el funcionamiento simultáneo de ambos aeropuertos produce interferencias y es inviable.

Espriú indicó que asesores mexicanos y chilenos difieren del dictamen elaborado por Mitre.

Con información de Berenice Luna