Señores candidatos: ¿Y los periodistas?

Si México es el segundo país más letal para los periodistas, el tema debería inspirar un compromiso contundente no sólo para garantizar la seguridad de los informadores, sino también para hacer retroceder la impunidad

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los periodistas mexicanos valientes y dignos, exiliados, escondidos, de-saparecidos, asesinados, golpeados, atemorizados y pariendo historias, a pesar de la censura y los cañones oscuros”, así reza la dedicatoria que escribió el periodista sinaloense Javier Valdez en el que fuera su último libro: Narcoperiodismo.

El 15 de mayo, mientras se conmemoraba el primer aniversario luctuoso, el gremio periodístico sufrió otro golpe con el asesinato de Juan Carlos Huerta, locutor de radio desde hace más de dos décadas, muerto a balazos en las calles de Villahermosa, Tabasco… Uno más a la lista.

Hasta el lunes pasado se contabilizan 115 comunicadores asesinados entre 2000 y 2018, todas esas muertes relacionadas con el ejercicio de su profesión.

El 99.6% de estos casos sigue impune, incluyendo por supuesto el de Javier Valdez, sobre el que la ONU también se pronunció esta semana. Según datos de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión, hasta 2017, de los más de 100 casos de homicidios, sólo ha atraído 48, de los cuales únicamente se resolvieron tres.

Esto significa que la justicia alcanzó sólo al 2.64% de los casos, lo cual exhibe de manera muy desafortunada a la fiscalía que con esto registra un 97.36% de ineficacia.

Recordemos que hace un año, la muerte del periodista Javier Valdez fue justamente lo que motivó al Presidente, Enrique Peña Nieto, a convocar de manera extraordinaria a su gabinete y gobernadores, para presentar lo que llamó “Acciones por la Libertad de Expresión y para la Protección de Periodistas y Defensores”.

¿Qué pasó con eso? No mucho. El 2017 cerró con 11 periodistas asesinados. En lo que va del 2018 ya van 4 más, sin contar todavía al joven periodista oaxaqueño Agustín Silva, reportado como desaparecido en enero de este año.

Así, México mantiene su nada honroso segundo lugar a nivel mundial entre los países más peligrosos para ser periodista. Aquí la seguridad para el gremio no tiene garantías. Ni siquiera se han logrado definir los protocolos de investigación, que son un pendiente de la PGR.

Manifestación del movimiento Reporteros Sin Fronteras en enero pasado

¿Qué importancia ha alcanzado este tema en la agenda de los candidatos a la Presidencia de la República? ¡Ninguna! Porque ninguno de ellos hasta ahora se ha pronunciado al respecto.

En marzo pasado Ricardo Anaya se reunió con representantes de Reporteros Sin Fronteras, de quienes recibió recomendaciones para reforzar la protección de los periodistas y acabar con la impunidad de los crímenes, mismas que el candidato de la coalición Por México al Frente agradeció comprometiéndose con la libertad de prensa. ¿Con qué propuestas? Ninguna hasta ahora.

Para el sin partido, Jaime Rodríguez, El Bronco, El mochamanos, la opción es crear una “aplicación” donde comunicadores y autoridades puedan estar conectados. Dice que el protocolo de atención debe ser mejorado, bla bla, bla … Puros lugares comunes.

Andrés Manuel López Obrador, el año pasado, criticó el pronunciamiento del Presidente Peña Nieto sobre la seguridad para periodistas, señaló que se requería un cambio en la estrategia y garantizar el derecho a la información, pero ahora, como candidato oficial a la Presidencia, sus propuestas al respecto son: ninguna

José Antonio Meade, por su parte, asegura que de ganar la Presidencia disminuirá 40% los homicidios en México durante la primera mitad de su sexenio, pero de la seguridad para el ejercicio de los periodistas tampoco ha dicho nada.

En su primer debate los candidatos a la Presidencia ya tuvieron la oportunidad de hablar de seguridad. Mencionaron de todo, amnistía, mando único, fortalecimiento de policías y fuerzas armadas; pero más que propuestas lo que parecía eran deseos de buena voluntad.

Nada de estrategia y mucho menos en lo concerniente a libertad de expresión y prensa y protección a periodistas. Esos y la justicia para los familiares de los periodistas asesinados son temas que están totalmente ausentes de las campañas electorales. Ningún pronunciamiento ni un compromiso concreto.

Si México es el segundo país más letal para los periodistas, el tema debería inspirar un compromiso contundente no sólo para garantizar la seguridad de los informadores, sino también para hacer retroceder la impunidad.

Pero el mensaje es desalentador: Lo que a los ojos del mundo es alarmante, a los ojos de los candidatos es prescindible…

Mónica Garza
Mónica Garza

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