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Octavio Paz, trabajando en su estudio. Foto: Tomada de Casa de América.

Hasta ahora no se ha podido determinar si Marie-José Tramini, heredera universal del poeta Octavio Paz, murió intestada; y si esto fuera así, los cuatro inmuebles donde vivió el Nobel de Literatura en la Ciudad de México, así como su valioso acervo de obras de arte y su biblioteca personal, quedarían en manos del DIF.

Así lo refiere a La Razón el abogado Jorge Reza, experto en derechos de autor de artistas. “De no existir ningún sucesor legítimo, los bienes se adjudican al Estado; en este caso, el Código Civil de la Ciudad de México establece como beneficiario al DIF, que sería el heredero universal”. 

Para que una institución cultural tomara las riendas del legado cultural de autor de Laberinto de la soledad, y no quede en el limbo, el siguiente paso sería la expropiación de los inmuebles ubicados en Río Lerma 143, Porfirio Díaz 125, Plinio 333 y Río Guadalquivir 109.

“Desde mi punto de vista, lo que procedería para darle un cauce ordenado y seguro a la obra del maestro Paz, así como para proteger tanto su patrimonio como su legado cultural, sería una expropiación en favor del Estado, y luego crear un fideicomiso que pudiera administrar el patrimonio, porque no hay una ley que proteja como tal al arte y sus creadores; tenemos ahí ese vacío legal”, señaló Jorge Reza.

Este proceso, el juicio intestamentario y la expropiación, de acuerdo con el litigante, podría tardar un año si no hay problemas; pero si existen, el tiempo de resolución es incierto.

Se trata de un reto que pondrá en juego la capacidad del Estado por resguardar el legado del poeta, como lo refiere en entrevista el escritor Alberto Ruy Sánchez: “su caso es especial e inédito y es una prueba de fuego para el Estado mexicano. Aquí veremos la sustancia de la política cultural, la capacidad para responder a este reto patrimonial mayúsculo”.

El acervo de obras de arte que hay en estos inmuebles es relevante porque da una mirada a los intereses culturales de  Paz. Se sabe, por quienes convivieron con él, que tenía arte antiguo de India, Pakistán y Afganistán. Además de piezas de artistas de la talla de Rufino Tamayo, Gunther Gerzso, José Luis Cuevas, Joan Miró y Antoni Tàpies.

“Su importancia es formar parte del entorno de la obra de Paz. Sean las que sean en calidad y cantidad… Justamente, todo ese entorno, ámbito y recursos de su patrimonio deben ser estudiados, porque son muy significativos”, destaca Ruy Sánchez.

La biblioteca del autor de La llama doble, por su valor simbólico y material, requiere que se le dé un trato como se hizo con José Luis Martínez, Alí Chumacero, Jaime García Terrés, Antonio Castro Leal y Carlos Monsiváis, cuyos libros están resguardados en la Biblioteca México.

  • El dato: 3 mil volúmenes de libros se estima que haya en la biblioteca personal de Paz

En la biblioteca de Paz se encuentran  libros-objeto que realizó con artistas como Antoni Tàpies y Marcel Duchamp.

“Independientemente del valor monetario de cada libro en el mercado bibliográfico, la biblioteca en su conjunto tiene el valor adicional, material y simbólico de ser la biblioteca última de Paz”, apunta Ruy Sánchez. 

Por el momento, el avance que hay es que ya se determinó que El Colegio Nacional será el depositario exclusivamente de papeles, cartas, correspondencia privada y documentos del acervo de quien también fuera diplomático.

Hoy la Comisión Nacional de Monumentos Artísticos se reunirá para elaborar la declaratoria correspondiente del acervo, que deberá firmar el Presidente Enrique Peña Nieto.

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