Tajamar

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Si el titular de Medio Ambiente y Recursos Naturales “no hubiera aprobado nunca” un proyecto con las características del Malecón de Tajamar, en Cancún, está en tiempo de hacer algo.

El pasado 16 de enero un grupo de inspectores de Profepa acudió a investigar cuál es el estado real de Tajamar. Fue la primera vez en un buen tiempo que se atendió el llamado de ecologistas y vecinos que se oponen a la construcción de un centro turístico en la zona.

Los permisos de cambio de uso de suelo e impacto ambiental en Tajamar, según el abogado de Fonatur, fueron aprobados en 2005 y 2006 y en 2009 fueron prorrogados.

La Profepa ha suspendido la obra debido a que la empresa Bi&Di Real Estate de México procedió de manera unilateral e incumplió con los planes de rescate de flora y fauna. En el área, reporta Profepa, hay especies en peligro de extinción, incluidas en la Norma Oficial Mexicana de la Semarnat, como rana, leopardo, iguana rayada, cocodrilo Moreletti y aves.

No vemos cómo todo esto pudo pasar de largo para quienes concedieron los permisos, si estaba a la vista de los ciudadanos de plano no hay de otra que pensar que no se quiso ver.

Fonatur vendió los terrenos de Tajamar con base en un conjunto de arreglos con una empresa para que desarrollara un proyecto turístico en la zona. El problema es que a lo largo de estos años, por las evidencias existentes, no se hizo una investigación seria y profunda sobre el uso de suelo, de impacto ambiental y de flora y fauna.

En caso de que se haya cumplido un conjunto de requisitos para poder desarrollar el proyecto, como asegura Fonatur, es cuestión de revisar el lugar para percatarse de que algo falló o lo hicieron fallar.

En medio de todas estas singulares confusiones ahora aparece además el dinero. Entre el importe del pago de los terrenos y las demandas que se ven venir el caso va que vuela para ser una pesadilla.

Si algo urge es hacer un alto que permita revisar todo el proceso. No se puede construir violando reglas del medio ambiente porque las consecuencias van a golpear severamente el presente-futuro del país y sobre todo de Cancún.

¿Quién otorgó los permisos y la prórroga? ¿Quién dio el aval para el uso del suelo, impacto ambiental y de flora y fauna? ¿Por qué dejaron pasar el tiempo y una noche sacaron la maquinaria e intentaron echar a andar la obra?

 RESQUICIOS. Así nos lo dijeron ayer:

Sí existen oportunidades en medio del caos, pero dependen de los mercados externos. Una política industrial es fundamental, sin ella seguimos en manos de otros: Rolando Cordera.

solorzano52mx@yahoo.com.mx
Twitter:
@JavierSolorzano

Javier Solórzano Zinser
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