Tanya Müller: “Nos quedan 875 días de aquí al 5 de diciembre de 2018”

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Tanya Müller tiene instalado un reloj electrónico en cuenta regresiva que se ve desde todas las esquinas de su oficina. Le indica el número de días que le faltan para concluir su gestión al frente de la Secretaría de Medio Ambiente.

Ayer, cuando se le preguntó si ha pasado por su mente renunciar, en medio de la actual confrontación política derivada de las clausuras de verificentros por parte de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y por la muerte del gorila Bantú, lo volteó a ver: “Nos quedan 875 días de aquí al 5 de diciembre (de 2018)”.

En entrevista con La Razón la funcionaria señaló a la Profepa y a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) de actuar con un interés por desacreditar al Gobierno de la Ciudad de México y, en ese sentido, exigió que haya una labor de coordinación real, tras enumerar las inconsistencias que tiene la norma de verificación que entró en vigor.

“Lo bueno es que es una norma emergente”, dice con un gesto en el que acentúa la expresión de alivio. “Esperemos que en la definitiva ahora sí todas las observaciones que hemos hecho como Gobierno de la Ciudad de México se tomen en cuenta y se incorporen”.

En el caso Bantú explica que un panel de expertos nacionales e internacionales analizará el caso y determinará las responsabilidades. Con base en sus resultados se actuará, advierte, “hasta las últimas consecuencias”.

En estos días que han estado su nombre y su gestión un tanto cuestionados ¿ha pensado en algún momento que tendría que dejar el puesto? Ésa es una decisión que, si en su momento el Jefe de Gobierno tomara, creo que una parte importante (a considerar) son los resultados y la gestión que se ha llevado a cabo. Si llegamos al final quedan 875 días —comenta mientras mira el contador— y hay todo un resultado y un trabajo anterior. Esto (el conflicto político actual) es coyuntural. Si algo tenemos muy claro todos los servidores públicos es que en cualquier momento uno se puede desprender del cargo y puede ser por un tema coyuntural.

¿Pero en este caso no cree que haya una responsabilidad suya, de su trabajo, de su dependencia o de su equipo? El trabajo y los resultados que hemos dado en estos casi ya cuatro años de la administración del Jefe de Gobierno han sido muy concretos y muy buenos, y por eso es tan importante el tema de los datos, de los indicadores. Porque no es lo que uno diga, es lo que está ahí.

A mí me gusta mucho, y mi formación de ingeniera me lo exige: el tema de los datos duros, la información, los hechos y los resultados. No nada más lo que pueda decir.

En estos días de furia mediática y política, detrás de los muros de cristal de las oficinas de la dependencia, donde todo parece estar milimétricamente colocado, se respira una tranquilidad de biblioteca.

¿Por qué la están bombardeando? Yo no creo que sea un tema personal. Estamos en tiempos en los cuales cada vez son otros los momentos políticos.
Sin embargo, creo que tenemos que madurar como sociedad y diferenciar muy bien lo que es un tema de gobernanza, un tema de política pública de las ciudades, y lo que es el ámbito político.

Pero en lo político hay una parte de confrontación, y usted se va a tener que confrontar. Más que confrontar es dar a conocer los hechos y decir qué es lo que está pasando. Es muy difícil, en términos de comunicación muchas veces, señalar por ejemplo qué es lo que pasa en procesos tan técnicos como es la verificación vehicular, en que se tiene no sólo una parte técnica, sino también una normativa; además, una parte federal y una norma local.

De acuerdo con Müller, el gobierno de la ciudad cumplió la tarea que le correspondía en ese rubro: desarrolló un software para que se aplique correctamente el mecanismo emergente de medición de contaminantes OBDII, que se anunció con bombo y platillo. “Ahí no ha habido ninguna observación”, indica.

Sin embargo, en cuanto al tema de calibración de rodillos, componente de la medición tradicional de contaminantes, sostiene que la Profepa aplicó clausuras para demostrar que estaba actuando, y sin siquiera conocer el manual en la materia elaborado por el gobierno capitalino, que ya existía.
“Sí nos sorprende que en el momento en que decimos que estamos listos (las autoridades federales) toman una acción donde pareciera claramente que el objetivo es desacreditar al gobierno de la ciudad”, recalca.

En el caso de Bantú, adelanta que los medios y el público habrán de conocer las conclusiones a que lleguen los expertos, quienes no sólo analizarán la evidencia y las muestras tomadas durante la necropsia, sino también el manejo previo que se hizo del gorila.

Afirma que con la difusión de las imágenes de ese procedimiento, que en este tipo de casos resulta muy invasivo, también se quiso dar la idea de mal manejo por parte de las autoridades de la ciudad.

“Hoy hablaba con un doctor del zoológico de Atlanta y no pueden creer que a nivel mediático se hayan manejado esas imágenes. Están consternados”, expresa.

¿Ya tiene ubicado a quien filtró las imágenes? Hay indicaciones de que al parecer no se guardaron los protocolos en este sentido. Tenemos indicios de que fueron muy pocas personas las que estaban en el salón. El tema es por parte de Profepa y los médicos del zoológico.

¿Cuál es su estado de ánimo para lo que viene? Tenemos muchos proyectos muy interesantes desde ahora hasta el final del año. Estoy muy contenta con los resultados que vamos a poder dar de aquí a diciembre.