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Guy de Maupassant
Guy de Maupassant

AMBROSE BIERCE, LEXICÓGRAFO DEL DIABLO

 

Camino, s. Faja de tierra
que permite ir de donde uno
está cansado a donde es inútil ir.
AMBROSE BIERCE:
El Diccionario del Diablo

 

Si Ambrose Bierce no hubiera existido nuestro mundo sería mucho más pobre y desde luego menos divertido y sangriento. Hay individuos que nacen sin miedo a los temores fundamentales: la soledad, la enfermedad, la vejez, la invalidez, la oscuridad, la muerte. Pueden ver la vida sin ilusiones, como Nietzsche y Schopenhauer y reconocen, se burlan y desprecian estas ilusiones en sus semejantes. Son maestros sobre todo en el arte de no engañarse a sí mismos. Son burlones, despiadados, sobre todo con ellos mismos. No aspiran a ser otros, como Pessoa, porque consideran que los demás son igualmente desdichados y despreciables. Son sujetos irritables e implacables. Son burlones, primero de sí mismos y después de todos. No buscan reconocimientos ni mucho menos aprobación. No son melancólicos ni quieren ser más que los demás. Habitan lo que los otros llaman humor negro. Para ellos es el único humor. Son seres valientes y despiadados consigo mismos y con los demás. Demócrito fue llamado el filósofo burlón. Epicuro habló contra el miedo que acucia a todos los hombres y dio su asombrosa receta llamada el Tetrafarmakon. Ambrose Bierce es acaso el más grande de este tipo de escritores.

Ambrose Bierce

Bierce, nacido en el siglo XIX en San Francisco, California, es nuestro contemporáneo; fue maestro y dilapidador del humor negro y ha sido acaso el hombre más libre que ha existido, como lo demuestra sin fisuras su libro El Diccionario del Diablo. Fue un autor implacable y sin duda es improbable que su pretendida incursión a las tropas de Pancho Villa, cuando ya era un anciano, haya sido una impostura o su última boutade. El Diccionario del Diablo supera en su humor negro, o su desprecio a lo humano, incluso a Alfred Jarry. En su cuento “Algo pasó sobre el Río del Búho”, Bierce trata el tema del hombre que en el momento de morir logra recuperar su gran proyecto de vida. Es dudoso que haya tenido un gran proyecto de vida o incluso un gran proyecto literario fuera de su Diccionario. Borges, a su vez, recupera esta idea en el cuento “El milagro secreto”. El antecedente más directo de El Diccionario del Diablo es el Diccionario de lugares comunes de Flaubert. Flaubert es más ingenioso que Bierce, pero no lo supera en su humor negro. Algunos ejemplos de Flaubert en su Diccionario de lugares comunes:

Criollo. Vive en una hamaca.
Diploma. Señal de sabiduría. No demuestra nada.
Extraño. Debe aplicarse a cada momento. ¡Qué extraño!
Hipótesis. Con frecuencia peligrosa, siempre arriesgada.
Introducción. Palabra obscena.
Priapismo. Culto de la antigüedad.

Del Diccionario del diablo de Ambrose Bierce:

Anormal, adj. Que no responde a la norma. En cuestiones de pensamiento y conducta ser independiente es ser anormal y ser anormal es ser detestado. En consecuencia el autor aconseja parecerse más al Hombre Medio que a uno mismo. Quien lo consiga obtendrá la paz, la perspectiva de la muerte y la esperanza del infierno.

Léase el incipit del cuento “Mi crimen favorito” para degustar la despiadada prosa de Bierce:

Habiendo asesinado a mi madre bajo circunstancias singularmente atroces, fui arrestado y llevado a juicio; el cual duró siete años. El fiscal dijo que era uno de los crímenes más horribles de que hubiese tenido noticia. Mi abogado respondió. Si usted estuviese familiarizado con los detalles del anterior asesinato, perpetrado por mi cliente, usted discerniría en esta última ofensa, algo de ternura y consideración filial por los sentimientos de la víctima.

Y el final:

De todas formas, no puedo evitar pensar que en relación a la atrocidad artística, el asesinato de mi tío William, ha sido muy pocas veces superado.

 

MAUPASSANT,RELATOR DE SU PROPIA LOCURA

Where neither joy nor love, but fierced desire.
JOHN MILTON: Paradise Lost

“¿Él?” y “Él Horla” son los dos cuentos que Maupassant escribió en primera persona sobre el doble. Se ha dicho que Maupassant escribió estos cuentos cuando la sífilis había afectado su cerebro ya que poco después tuvo que ser internado en un sanitarium con un cuadro de demencia irreversible. No obstante, los dos cuentos transmiten el horror que siente el autor narrador al encontrar al doble. Tienen una estructura en forma de diario cuidadosamente elaborada y el lenguaje preciso, inmediato y sin adornos de Maupassant: es el mismo que utilizó antes de su locura. Gustave Flaubert fue el maestro y el protector de Guy de Maupassant. Se ha pensado que Flaubert pudo haber sido su padre. No obstante, Maupassant fue un escritor muy distinto de Flaubert. El estilo de Maupassant ha sido modelo para muchos cuentistas. La estructura y el lenguaje del cuento moderno debe mucho a Guy de Maupassant. En estos dos cuentos el doble se revela como punitivo y persecutorio. ¿Fue “El Horla” un delirio de Maupassant, hombre con el cerebro afectado por la sífilis, o una creación de Maupassant narrador, o ambas cosas? ¿Fue realmente Maupassant el narrador de su propia locura? La mayoría de los narradores no están cuerdos: narran su propia e intransferible locura. Pero en Maupassant esta locura narrada es llevada a un extremo que sólo comparte con Gérard de Nerval en Aurelia. ¿Estaba cuerdo Guy de Maupassant cuando escribió estos cuentos? La maestría del relato así lo hace creer, pero no así su contenido. Este es uno de los más importantes problemas en la escritura de ficción. ¿Cuánto corresponde al inconsciente? ¿Cuánto a la inteligencia y el oficio? ¿Cómo se encuentran la inteligencia y el oficio con esa verdad secreta y oscura que todos llevamos dentro? Este secreto se lo llevó a la tumba. Como nos lo vamos a llevar todos.

DE QUINCEY: EN LA PUERTA de MACBETH

Desde mis días infantiles siempre he sentido una gran perplejidad por una escena de Macbeth. Fue ésta: los golpes en el portón de la casa de Macbeth después del asesinato de Duncan; ha producido en mí sentimientos y un efecto que nunca me he podido explicar. El efecto es que provoca al asesino un horror peculiar y de una gran profundidad; obstinadamente traté con mis sentidos de comprender este sentimiento; desde hace muchos años nunca pude ver por qué se debería producir tal efecto…
THOMAS DE QUINCEY: “Knocking
at the gate in Macbeth”, Essays.

Thomas de Quincey.
Thomas de Quincey

La inminencia del castigo, real o imaginario, es el sentimiento que Macbeth siente al escuchar los inesperados aldabonazos en su puerta cuando está hablando con Lady Macbeth, inmediatamente después del asesinato del rey Duncan. De Quincey se identifica con el héroe trágico y siente esa inminencia, pero no la puede expresar. La explicación geométrica de la perspectiva en una calle es relativamente pobre, pero contrasta con el intenso sentimiento de perplejidad. El poeta secular que fue Shakespeare pudo identificarse con los personajes más extraños y ajenos a la mente humana común. Recordamos la frase de Hamlet: El hombre es la quintaesencia del polvo o la terrible frase de Macbeth: La vida es un cuento narrado por un idiota, lleno de sonido y de furia y que no tiene ningún sentido. Los personajes más enigmáticos de la literatura: Hamlet, Raskolnikov, Bartleby, Macbeth, permanecen más allá de nuestra comprensión. Schopenhauer se preguntó: ¿Es la meditación de Hamlet la meditación de un criminal?

¿Quién fue Macbeth? Fue un personaje histórico. Shakespeare escribió la tragedia para ser representada ante el rey James, traductor de la Biblia. Fue la tragedia más corta que escribió y también la más intensa. El Libro de Job, El corazón de las tinieblas y Macbeth se encuentran entre los libros más intensos que se han escrito. ¿Fue Macbeth un psicópata? ¿Fue un psicópata casado con una psicópata? La pareja psicopática. El psicópata carece de empatía y de remordimiento.

¿Quién fue Thomas de Quincey? Extraordinario ensayista, erudito de una infinita curiosidad y uno de los grandes estilistas de la lengua inglesa. No sólo fue un comedor de opio inglés y autor de uno de los libros más sorprendentes para espantar al burgués: El asesinato como una de las bellas artes. “Knocking at the Gate in Macbeth” es uno de sus ensayos más cortos y más reconocidos. No descifra la inminencia sino sólo la hace notar.

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