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Trump ofrece rueda de prensa, ayer, en Singapur. Foto: AP

Donald Trump aseguró ayer que el primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, “aprendió” de su error de criticarlo, algo que va a costarle “mucho dinero” al país. Durante una conferencia de prensa tras su cumbre con Kim Jong-un, en Singapur, Trump recordó sus duros cruces de declaraciones con Trudeau.

El presidente de Estados Unidos manifestó que el dirigente canadiense no se dio cuenta de que tiene televisores en el avión presidencial Air Force One, que le permitieron seguir su conferencia de prensa al final de la cumbre del G-7.

El dato:

  • La Agencia Internacional de la Energía Atómica está “lista para efectuar toda actividad de verificación”, en los sitios nucleares norcoreanos.

  • La cumbre de Singapur “fue un paso crucial y necesario”, indica la jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini.

“Estoy viendo la televisión y veo que él está dando una conferencia de prensa de que no dejará que Estados Unidos lo amenace. Y yo me dije ‘¿qué es eso de amenazarlo?’. Acababa de darle la mano, era muy amistoso”, manifestó Trump.

“Hay un lugar especial en el infierno para cualquier líder extranjero que protagoniza una diplomacia de mala fe con Donald J. Trump y que trata de apuñalarle por la espalda al salir”, expresó ayer el asesor comercial estadounidense, Peter Navarro, en el programa Fox News Sunday.

Cuando se le preguntó sobre los comentarios de Trump, Trudeau respondió: “Yo voy a seguir enfocado en defender los empleos de los canadienses y a las industrias canadienses”.

El discursó bélico sólo lo usó para referirse a Trudeau, pues en la misma conferencia de prensa el magnate agradeció a Kim por “dar el primer paso audaz hacia un futuro nuevo y brillante para su pueblo”.

Trump reconoció que la desnuclearización no sucederá de la noche a la mañana. Pero sostuvo que “una vez iniciado el proceso, eso significa que prácticamente se acabó”, un análisis que resultó defectuoso en el pasado a pesar de los intentos de inspección.

Pobre en aspectos concretos, el acuerdo de Singapur se reduce prácticamente a continuar las discusiones, tal como sucedió con declaraciones y compromisos anteriores. Por ejemplo, incluye un acuerdo para tomar medidas que pongan fin al estado de guerra que aún existe técnicamente entre Estados Unidos y Corea del Norte.

Tampoco incluye una notable concesión de Trump, quien dijo a la prensa que congelaría los “juegos bélicos” con el aliado Corea del Sur, mientras duren las negociaciones. Trump lo presentó como una medida para reducir costos, pero también dijo que las operaciones eran “inapropiadas” mientras continúan las conversaciones. Pyongyang siempre ha denunciado los ejercicios como una amenaza a su seguridad.

Kim dijo que ambos “decidieron dejar atrás el pasado” y prometió que “el mundo presenciará un gran cambio”. Poco después, el norcoreano partió en su avión, mientras Trump, evidentemente eufórico, habló durante más de una hora con la prensa sobre lo que describió como una hazaña histórica, para prevenir la perspectiva de una guerra nuclear.

Los detalles de cómo y cuándo será la desnuclearización del Norte, aparentemente no estaban resueltos, lo mismo que la naturaleza de las “protecciones” que Trump prometió a Kim y su gobierno.

¿Entregarán un Nobel para Trump y Kim?

Los mandatarios Donald Trump y Kim Jong-un firmaron el lunes en Singapur un documento que reafirma el compromiso de Corea del Norte para una “desnuclearización completa de la península coreana”, un desarrollo que algunos querrían que sea recompensado con el Nobel de la paz.

Pero los especialistas del Nobel son prudentes sobre el tema, en particular por la personalidad de los dos protagonistas: uno pateó el tablero de la diplomacia internacional, haciendo que Estados Unidos incumpliera el acuerdo con Irán, el otro reconocido culpable de numerosas violaciones a los derechos humanos.

Es muy pronto”, dijo Asle Sveen, historiador del premio Nobel.

“Pero si desembocase en un desarme real en la península coreana, sería muy difícil no dar el premio. Sería una situación extraña pero ya se produjo que personas con un pasado bastante violento recibieran el premio Nobel de la paz”, estimó.

Incluso antes del encuentro de Singapur, varias voces, como la del presidente surcoreano, Moon Jae-in, el expresidente estadounidense Jimmy Carter o el canciller británico, Boris Johnson, afirmaron que Trump merecería el Nobel.

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