Trump, en la sala Roosevelt de la Casa Blanca, ayer. Foto: AP

En un solemne discurso en la Casa Blanca, el presidente estadounidense, Donald Trump, anunció ayer el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel y el traslado de la Embajada a la Ciudad Santa, pero al mismo tiempo confirmó su compromiso con la solución de los dos Estados “si ambas partes quieren esto”. El presidente de EU rompe así con la tradición política seguida hasta ahora por las administraciones norteamericanas y amenaza los frágiles equilibrios en el convulso  Medio Oriente.

Pese a la ofensiva diplomática desplegada por las principales potencias europeas y árabes que incluyó la participación del Papa Francisco, Trump ordenó al Departamento de Estado que inicie los trámites para trasladar la embajada de Tel Aviv a Jerusalén, en un proceso que se estima que puede durar de dos a tres años.

  • El Dato: En 1980, Israel declaró Jerusalén como su capital. Palestina la designó sede de su Estado.

“Es la hora de que EU reconozca la capitalidad de Israel en Jerusalén”, sostuvo el presidente, que precisó que “hace tiempo que se debía haber tomado esta decisión”. “Mis predecesores ya realizaron esta promesa durante la campaña, pero fallaron a la hora de cumplirla. Hoy yo estoy cumpliendo con ella”, sostuvo orgulloso. En un intento de calmar los ánimos en el mundo árabe, Trump confirmó su compromiso con la solución de los dos Estados para lograr una salida al largo conflicto entre palestinos e israelíes y aseguró que Jerusalén debe permanecer como Ciudad Santa para las tres religiones monoteístas, el judaísmo, el cristianismo y el islam.

Los matices del anuncio, sin embargo, no parecían que fueran a hacer mella entre los Estados árabes. El enviado de Palestina aseguró que la decisión de Trump supone una “declaración de guerra en Medio Oriente”. En la misma línea se pronunció Hamas, que aseguró que la medida “abría las puertas del infierno”.

La cólera de los países árabes contrastó con la calurosa bienvenida en Israel. Minutos después de finalizar Trump sus palabras, el Ayuntamiento de Jerusalén iluminó las murallas de la Ciudad Vieja con las banderas de Israel y EU, en señal de agradecimiento.

El primer ministro, Benjamin Netanyahu, lo calificó de “día histórico” y reivindicó la decisión como “justa y valiente”. En un mensaje grabado, el jefe de Gobierno combinó la dimensión histórica de la decisión con la política y mirada hacia el futuro. “Jerusalén es la capital de Israel desde hace casi 70 años”, dijo para luego añadir: “Y ha sido la capital del pueblo judío desde hace ya tres mil años”. Recordó: “aquí estuvieron nuestros templos, gobernaron nuestros reyes y oraron nuestros profetas”.

También quiso precisar que la iniciativa no socaba la libertad de cultos: “Israel garantiza a judíos, cristianos y musulmanes por igual”. Consciente de que se abre un periodo de máxima alerta, el gobierno se ha preparado para tres días de furia. Desde Washington también trascendió un cable del Departamento de Estado en el que se insta a las embajadas a reforzar la seguridad en virtud de este cambio diplomático.

El presidente Trump actuó bajo la ley de 1995 que insta a EU a que traslade su embajada a Jerusalén. Desde esa fecha, sus predecesores, los demócratas Bill Clinton y Barack Obama, así como el republicano George W. Bush optaron por postergar esta decisión para evitar incendiar la inflamable región. Netanyahu, por su parte, reiteró su deseo de lograr la paz y se comprometió a trabajar “por la paz con todos nuestros vecinos, incluyendo los palestinos”.

El presidente francés, Emmanuel Macron, que se ha empleado a fondo para tratar de mediar ante EU para que no hiciera este movimiento arriesgado y para contener los ánimos en la región, recordó que el estatus de Jerusalén debe acordarse en la mesa de negociaciones entre los israelíes y los palestinos. Macron rechazó la vía unilateral seguida por el presidente estadounidense.

La postura de Macron fueron respaldadas por la canciller alemana Angela Merkel y la premier británica Theresa May. “El Gobierno alemán no apoya esta posición”, manifestó Merkel en un breve mensaje.

Por su parte, May manifestó a la Cámara de los Comunes que la posición de Gran Bretaña es que “el estado de Jerusalén debería determinarse en un acuerdo negociado entre los israelíes y los palestinos, y Jerusalén en última instancia debería formar una capital compartida”.

Con información de Jana Beris

Sede consular de México se queda en Tel Aviv

Ante la decisión del gobierno de Estados Unidos de reconocer a Jerusalén como la capital del Estado de Israel, el gobierno de México, por medio de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), informó que mantendrá su Embajada en Tel Aviv, como es el caso hasta ahora de todos los países que mantienen relaciones diplomáticas con Israel, de conformidad con la Resolución 478 del año de 1980 del Consejo de Seguridad, así como las resoluciones pertinentes de la Asamblea General de la ONU.

A través de un comunicado, la cancillería reiteró que México mantiene su firme convicción de que una solución política y pacífica del conflicto debe producirse mediante negociaciones directas, sin precondiciones, entre las partes, que resuelvan los problemas sustantivos, incluido el estatus de Jerusalén.

“México continuará manteniendo una relación bilateral estrecha y amistosa con Israel, como se evidenció en la reciente visita de Benjamín Netanyahu a nuestro país, y seguirá también apoyando las reivindicaciones históricas del pueblo palestino”, reza el documento.