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Con tono emotivo, Peña aprovechó su mensaje para expresar agradecimientos. Foto: Especial
Con tono emotivo, Peña aprovechó su mensaje para expresar agradecimientos. Foto: Especial

Era un mediodía soleado. Como para hacer un balance. Final, acaso. Pronto se tornó en el inicio de una tarde de contrastes. Fue una ceremonia algo distinta a aquella que se dio en el mismo lugar, por las mismas fechas y por los mismos motivos, en aquel septiembre de 2013. Si no apoteósica, sí delirante. El espacio estaba abarrotado de manos e intermitentemente, una y otra vez, de aplausos.

Esta vez, no se ocuparon cinco lugares en la parte derecha de la primera fila. Y, como se notaba, se ocuparon en cuanto pudieron, aunque fuera, dos. Los otros tres se convirtieron en respetuosos espacios de atención… y de silencio. Donde jamás se posaron juicios. Ni intrigas. Ni halagos.

La mano del Presidente de la República era buscada, sí. Pero con menos ahínco… con menos audacia… con menos ansia.

Se apreciaba sutilmente esa diferencia que suele haber entre llegar e irse, que es casi como la de ofrecer y rendir cuentas. Y pronto. En seis años que se fueron en un abrir y cerrar de ojos. Para todos, menos para él

El mensaje centrado con referencia a lo hecho, a lo no hecho, a los suyos y a los que llegan. Al fin un mensaje de reconocimiento.

  • El Dato: En 2013, el Presidente Peña Nieto presentó su primer informe en la residencia oficial de  Los Pinos frente a 850 invitados.

Queda la instantanea del momento más simbólico del ritual republicano. Helo ahí, flanqueado a ambos costados por la izquierda. Porfirio Muñoz Ledo y Martí Batres. Tan cerca y tan lejos.

De izq. a der.: Alfonso Navarrete Prida, Porfirio Muñoz Ledo, Enrique Peña Nieto, Martí Batres y Luis María Aguilar Morales. Foto: Especial
De izq. a der.: Alfonso Navarrete Prida, Porfirio Muñoz Ledo, Enrique Peña Nieto, Martí Batres y Luis María Aguilar Morales. Foto: Especial

En el ambiente se podía percibir ese olor que huele a glamour y a dinero y a seda y a poder. Ahí Carlos Slim con Emilio Azcárraga… codo a codo somos mucho más que dos, pudiera haber descrito el uruguayo Mario Benedetti si los hubiera visto.

Y por ahí Ignacio López Tarso, a la cabeza de esas glorias nacionales que parecen banderas… y legitiman el suelo que pisan.

Rostros conocidos del periodismo de todos los sexenios que van más allá del inicio de los tiempos. Ah… y los dirigentes políticos. Los de siempre y los que nunca. Destacándose la morenista Yeidckol Polevnsky… Tiempo y cortesía le dedicó el Presidente. Segundos, quizá. Pero muchos más segundos que a otros.

“En éste, mi último informe de gobierno, quiero dejar constancia de mi profunda gratitud, en primer lugar gracias a mi esposa Angélica por la compañía, la fortaleza y el apoyo permanente que incondicionalmente me ha dado. Muchas gracias, Angie”.

Y agregó: “gracias a nuestros hijos Paulina, Sofía, Alejandro, Fernanda, Nicole y Regina por su cariño y su alegría, la que me contagian todos los días, por comprender el tiempo que les tocó vivir, por estar siempre a mi lado”,

Ahí en esa fila, la mirada estaba puesta sobre Angélica Rivera… sus lágrimas… sus hijos… su apoyo y el motivo principal de una voz que al final casi se quiebra. Casi.

Qué contraste.  Entonces todo era el futuro. Ése que ayer llegó.

(izq. a der) Yeidckol Polevnsky, Claudia Ruiz Massieu, Angélica Rivera, Sofía Castro y Paulina Peña/ Foto: Especial
(izq. a der) Yeidckol Polevnsky, Claudia Ruiz Massieu, Angélica Rivera, Sofía Castro y Paulina Peña/ Foto: Especial

Destaca disposición permanente. Al acompañar al Presidente, Enrique Peña Nieto, en la entrega de su sexto informe de Gobierno, el gobernador de Guerrero, Héctor Astudillo Flores, reconoció al mandatario por respaldo que brindó a los guerrernses a través de importantes. inversiones para infraestructura y programas sociales a lo largo de casi seis años.