Un matrimonio crea un nieto con el esperma de su hijo muerto

El "donante" murió en un accidente de tráfico y sus padres decidieron extraer una muestra de esperma y la congelaron

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Un matrimonio británico ha creado un nieto de diseño a partir del esperma congelado de su único hijo, fallecido en un accidente de tráfico.

La adinerada pareja tomó la inusual decisión tras conocer la muerte de su hijo, de 26 años.

A pesar de que no encontraron el cuerpo hasta dos días después del accidente, un urólogo logró extraer esperma del cadáver -que puede sobrevivir hasta 72 horas-, y lo congeló de manera inmediata.

Eludiendo las estrictas leyes del Reino Unido, trasladaron la muestra en avión hasta la clínica de fecundación in vitro La Jolla, en San Diego (EU), uno de los centros de referencia mundial en reproducción asistida.

Una vez recibida la muestra, con un óvulo congelado y técnicas de selección genética, la pareja el matrimonio decidió que el bebé fuera niño.

Después, el óvulo fecundado fue implantado en un vientre de alquiler. El niño nació hace tres años y vive en Reino Unido.

Según publica varios diarios británicos el procredimiento habría costado entre 67,000 y 112,000 euros.

La noticia ha conmocionado a la sociedad británica por lo inusual y porque se matrimonio habría vulnerado varias leyes.

La primera de ellas, la necesidad del consentimiento de su hijo fallecido tanto para la extracción del esperma como para su uso en caso de fallecimiento, documentos que de los que no hay constancia de su existencia.

Además, todos los implicados en el proceso podrían ser condenados, desde el urólogo a los responsables del almacenamiento del esperma y a la empresa que trasladó la muestra a EU.

El doctor Smotrich no reveló la identidad de la pareja pero indicó que “perdió a su hijo en las circunstancias más trágicas. Ellos querían desesperadamente un heredero y un nieto. Fue un privilegio poder ayudarlos. No estoy aquí para juzgar quién debería ser el padre”, dijo.

“Por lo que me dijeron los padres, su hijo deseaba mucho tener hijos. Me alegro de haber ayudado a que una historia trágica termine con un resultado feliz”.

La clínica encargada de este procedimiento es la responsable de crear el primer bebé probeta para una pareja del mismo sexo en 1997.

Y en 2001 ayudó al empresario británico Ian Mucklejohn a convertirse en el primer padre soltero de trillizos substitutos de Gran Bretaña.

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