Una alquimista de fibras naturales

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Marcela de los Ríos/delosriosmarcela@gmail.com

Realizar artesanía 100 por ciento ecológica que fomente una conciencia del cuidado del medio ambiente es la principal meta de la Cooperativa Artesanal Fibras Naturales, con trabajos que, en voz de su directora, Mónica Ramírez, “buscan un equilibrio entre la estética, la funcionalidad y la conciencia de lo natural.”

La empresa, conformada sólo por mujeres, logra a través de un proceso “similar a la alquimia” adentrarse en el microcosmos de las fibras naturales para elaborar productos de ornato para casas u oficinas.

Hace nueve años, Mónica Ramírez se instaló en la Quinta de San Juan Capistrano, en San Miguel de Allende, Guanajuato, en busca de nuevos aires y una vida distinta a la que tenía en la ciudad de México, “Al llegar aquí me puse a trabajar mucho con la tierra, en cuestiones de jardinería. Es un terreno muy grande (su casa) y había mucho qué hacer. Al estar tanto tiempo en contacto con la naturaleza me fui conectando con lo natural, observando texturas, experimentando con materiales para hacer papel”, precisó la artista sobre sus inicios.

Sobre el proyecto Fibras Naturales, Mónica asegura que se logra un proceso colectivo de creación, que deja beneficios económicos a las integrantes del proyecto, mujeres originarias de los alrededores de Atotonilco.

Se trata de un espacio femenino donde el pretexto es el trabajo con las fibras. Sin embargo, el rasgo esencial de la cooperativa es ser un espacio-tiempo de libertad de expresión. Ahí se ponen en juego la experiencia y las emociones de cada una de las integrantes; es decir, el trabajo con las fibras se convierte en un catalizador para experimentar nuevas formas de hacer comunidad.

fdm

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