Una mejor Irlanda

STRICTO SENSU

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La transformación de Irlanda durante las últimas tres décadas ha sido extraordinaria. La sociedad irlandesa ha abandonado las posturas propias del catolicismo conservador, para convertirse en un campeón de los valores liberales.

Esto fue evidente con la aprobación, en 2015, del matrimonio igualitario. También con el nombramiento, el año pasado, de un primer ministro, Leo Varadkar, quien no sólo es hijo de padre hindú, sino además, abiertamente homosexual. El pasado viernes tuvo lugar un hecho que alinea aún más los valores de la sociedad irlandesa con los de sus contrapartes de Europa Occidental.

En 1983, después de haber realizado un referéndum, una mayoría (66.9 por ciento) se manifestó a favor de incluir una octava enmienda a su Constitución. Se estableció entonces un artículo (40.3.3), que garantiza de manera igualitaria el derecho a la vida, tanto de los no nacidos como de las madres. Como consecuencia, la ley permite el aborto únicamente cuando la salud de la madre está en peligro, prohibiéndolo en casos de violación, incesto y malformación fetal.

La virtual prohibición del aborto ha provocado que las leyes irlandesas hayan sido cuestionadas en tribunales nacionales y europeos. En 2016 y 2017, estas normas fueron analizadas por la Asamblea Ciudadana, órgano expresamente creado por el primer ministro Enda Kenny para revisar diversos aspectos relacionados con la octava enmienda. Casi la mitad de sus integrantes se manifestó a favor de la eliminación de las restricciones al aborto hasta las 12 semanas de gestación. Las conclusiones de la Asamblea fueron turnadas a un comité parlamentario, integrado por 21 legisladores, que se pronunció mayoritariamente por derogar dicha enmienda.

Dado que la Constitución irlandesa exige que cualquier modificación a su contenido sea sometida a referéndum, se estableció el 25 de mayo de 2018 como fecha para realizar este procedimiento popular. El viernes pasado, con el aval de una mayoría de 64.1 por ciento de los ciudadanos empadronados, el pueblo irlandés decidió, mediante una mayoría de 66.4 por ciento de los votos, eliminar la octava enmienda; mientras que 33.6 por ciento restante se manifestó por conservarla. A partir de este resultado, el parlamento establecerá, antes de concluir el año, normas que permitan el aborto bajo ciertas circunstancias.

Aun cuando el primer ministro Varadkar hizo campaña activamente en pro de la liberalización del aborto, el tono de su discurso, al conocer el resultado del referéndum, no fue revanchista. Señaló que se trataba de un día histórico, pues había tenido lugar una revolución silenciosa. Afirmó que los ciudadanos habían mostrado confianza y respeto para que las mujeres tomaran sus propias decisiones. Considerando la naturaleza controversial del aborto, aseveró que mientras algunos partidarios de la liberalización se habían manifestado con orgullo, otros lo habían hecho con dolor. A quienes votaron en contra les dijo que entendía que el resultado les causara infelicidad, pero les aseguró que el país era el mismo que unos días antes, sólo que más tolerante, más abierto y más respetuoso. Es cierto.

Mauricio Ibarra

Mauricio Ibarra

Abogado (UAM) y maestro en Economía y Política Internacional (CIDE).
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