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Un venezolano camina a Lima por la carretera Panamericana, el pasado domingo. Foto: Especial
Un venezolano camina a Lima por la carretera Panamericana, el pasado domingo. Foto: Especial

La mayoría de los autobuses que salen de Caracas hacia el interior de Venezuela tienen destinos claros: la frontera. Son las rutas más rentables, y las de mayor demanda. En el terminal de Expresos Flamingo se agolpan desde hace semanas quienes aspiran a llegar a Colombia por vía terrestre. En los alrededores, en la calle, sábanas cubren maletas y montones de abrigos y toallas hacen las veces de almohadas. Los viajeros tratan de acomodarse para permanecer entre dos y cuatro días de espera, mientras avanzan las 17 listas que los mismos usuarios crearon para poner orden. Quien inicia la travesía no tiene vuelta atrás. Al llegar a la frontera tocará lo más duro: caminar por carreteras, cual éxodo mitológico, hasta alcanzar Ecuador y Perú, dos países que no habían exigido hasta ahora pasaporte, solo el Documento Nacional de Identidades (DNI) venezolano.

Pero eso ha comenzado a cambiar. Ecuador suspendió el 16 de agosto, y de manera inesperada, la Carta Andina para exigir que quien llegue a sus fronteras lleve consigo pasaporte vigente, aunque ha permitido que los niños viajen sin él si están acompañados. Una medida que canceló un Tribunal ecuatoriano que exige al Gobierno un plan de actuación en los próximos 45 días para seguir aplicándola.

Sin embargo, muchos venezolanos no cuentan con el documento, pues su trámite resulta ineficiente y corrupto. Las mafias pueden llegar a cobrar entre 100 y 500 dólares por cada documento, en un país deprimido cuyo salario mínimo mensual apenas alcanza un dólar.

A las puertas de Ecuador se han agolpado hasta 4 mil venezolanos diariamente. Una cifra que comenzó a ser crítica cuando se ordenó el cierre de fronteras. La propia Defensoría del Pueblo de ese país ha llamado a levantar la restricción, y el asunto se dirimirá en los tribunales. Ya el pasado jueves el paso de Rumichaca registró una menor afluencia de migrantes, unas mil 500 personas.

Gráfico: La Razón de México

Mientras tanto, muchos esperan. “Exigimos una ayuda humanitaria porque hay niños, ancianos y mujeres embarazadas”, comentó entre lágrimas Lidia, cuando encontró la frontera cerrada, según reportan medios locales. Otros como ella aseguran que no puede haber vuelta atrás: regresar es exponerse a hambre, enfermedades, muerte y dictadura. Además, la mayoría no tiene con qué costear la vuelta.

Algunos más piden excepciones para llegar a Perú. Cientos de ellos hacían cola en la frontera el pasado viernes, último día para entrar en el país sin pasaporte. A partir del sábado se replica la decisión en Ecuador. Gobiernos provinciales de Ecuador han activado rutas gratuitas para movilizar a quienes quieran abandonar su territorio más hacia al sur. También hay quienes avanzan «tipo mochilero», cruzando Ecuador de manera ilegal, sin pasaporte.

En Perú se registran al día 5 mil 200 llegadas de venezolanos desde Ecuador. Es el segundo país que más inmigrantes ha recibido, cerca de 400 mil, sólo detrás de Colombia, que bordea el millón. Alrededor de 2.3 millones han huido de su país, según la ONU. “Si la dictadura no termina, la migración no se detiene”, dijo el presidente colombiano Iván Duque el viernes.

El precio de huir en bus. Atravesar la frontera por autobús es uno de los sacrificios que muchos venezolanos están dispuestos a librar, con tal de escapar de la crisis.

Ecuador, Colombia, Chile, Perú, Argentina y Brasil son los destinos más solicitados.

Moverse entre las fronteras es una opción que se popularizó entre los venezolanos desde 2016, lo que fue capitalizado por agencias de viajes o líneas de autobuses.

Exigimos una ayuda humanitaria porque hay niños, ancianos y mujeres embarazadas”

Lidia

Migrante venezolana

Venezuela Travel International, que ofrece viajes aéreos, comenzó a diversificar sus servicios e incluir en su menú destinos por tierra que siguen rutas hacia Colombia, Ecuador, Perú, Chile y Argentina.

Un viaje a Bogotá con esta empresa puede durar cerca de un día con 15 horas, con valor de 90 dólares, cifra que supera el salario mínimo de los venezolanos, cercano a 30 dólares. Los viajeros que no tienen intención en volver deben pensar muy bien en cómo administrar su equipaje, ya que sólo pueden cargar con 20 kilogramos, y cinco más en una maleta de mano. El recorrido inicia en Caracas, Valencia o Puerto La Cruz. La compañía surte un paquete de 160 dólares con destino a Guayaquil, Ecuador, mientras que para Quito, cobra 150, con duración de tres días. Hacia Lima, el viaje puede extenderse hasta por cinco días y la tarifa se incrementa hasta 240 dólares por persona.

  • El Dato: El ministro español de Exteriores, Josep Borrel, urgió a un diálogo con Venezuela para buscar soluciones ante la “gravísima crisis humanitaria” por la vía diplomática.

España, la opción para los más acomodados

Madrid, un salto mayor desde Venezuela, figura como el plan B de muchos ciudadanos hartos de la crisis; sin embargo, este destino no da para todos, se trata de la opción ideal para empresarios, rentistas o personas que ya tienen a algún familiar asentado en la península Ibérica.

Alexander Rangel, un abogado estadounidense especialista en inmigración, reparó en que España ofrece posibilidades accesibles a los venezolanos que cuentan con recursos para llegar al país: el visado de residencia no lucrativa.

Esta modalidad permite vivir de manera legal durante un año, con prórroga de tres más, sin trabajar; sólo deben acreditar una cuenta bancaria con 26 mil euros y pagar un seguro médico.

A partir del segundo año de residencia legal, todos los originarios de países iberoamericanos pueden solicitar la nacionalidad española.

Sin llegar a las cifras millonarias del éxodo venezolano a otros países, el lento pero constante crecimiento de esta comunidad en España se disparó 58 por ciento desde 2014, hasta alcanzar 244 mil 671 personas en enero, según el Instituto de Estadística.

Gráfico: La Razón de México
Gráfico: La Razón de México