Con su pequeña hija de tres años en brazos, a Dominga Castillo la invade la nostalgia al ver a la excavadora derribar lo que quedó de su casa tras el sismo del pasado 19 de septiembre. Los recuerdos le vienen a la mente y no puede evitar el llanto, pero también aparece una sonrisa en su rostro pues sabe que en unos meses ya tendrá dónde vivir junto a su familia.

La vivienda de Dominga es parte de la segunda fase de reconstrucción que la asociación De Mano a Mano realiza en la comunidad de San Lucas Colucán, Puebla, devastada por el terremoto, y ahora 18 familias más —ya se entregaron 15 casas el año pasado— podrán recuperar el patrimonio que perdieron aquél trágico día.

En esta etapa de continuación, la organización fundada por Lizeth Castro, Paulina Feria y Guillermo Serrano, construirán pies de casa de seis por cuatro metros. “Las casitas cuestan 80 mil pesos y van a tener una división de dos cuartos para que los habitantes no estés hacinados como vivían antes”, señala Castro.

Para lograr el objetivo de construir estas casas en dos meses y medio, los integrantes de la organización retomaron su camino hacia el pueblo desde tempranas horas de este sábado para reactivar los trabajos con los nuevos beneficiados. Entre ellos está Juan Méndez, quien se dedica a la siembra y desde hace 50 años vive en San Lucas Colucán junto a su esposa.

“Me siento muy contento porque vienen a dar la ayuda. Han venido muchas personas a prometer las casas, pero ustedes llegaron a trabajar”, dice emocionado el anciano de 70 años, mientras los voluntarios de la fundación, bajo el intenso calor, laboran con palas, picos y sus propias manos hasta dejar el terreno limpio para luego comenzar con los cimientos de la construcción.

Para los integrantes De Mano a Mano este  arduo trabajo se ve recompensado al ver la felicidad de los damnificados y sobre todo saber que van a cambiarles la vida.

“Es muy importante lo que estamos haciendo porque es una esperanza de que le importamos a alguien, no estamos solos y eso les da aliento para salir adelante. Todos los  mexicanos tendríamos que ver la manera de ayudar y no ser indiferentes. Tenemos que ayudar a esas personas que  están en situación vulnerable”, comenta Beatriz Garza, integrante de De Mano a Mano.

Sin embargo, la labor de la organización no se limita a la construcción de las viviendas, pues la salud, educación e higiene también son parte de su proyecto. “Hay muchas cosas que cada familia necesita desde ayuda de ropa, de trastes, de zapatos, de alguien que les hable, les busque y les de un poco de aliento y de fe”, explica Paulina Feria.

En ese sentido, De Mano a Mano contó con la visita de dos médicos para atender a los habitantes de la comunidad, como Briana , la pequeña hija de Dominga Castillo, quien padece la enfermedad del pie quinovaro y requiere de cirugías para poder caminar.

También don Sebastián Carrera de 80 años, requiere de atención médica pues tiene cataratas en los ojos y aunque su visión es limitada, sonríe cuando escucha el martilleo de los voluntarios  como Ale Faes, Claudia Ceballos, Erika Moreno, Ricardo Anaya, Paco Zayas , Tania Castillo , Sabrina Díaz , Gerardo López Portillo , Miguel Delgadillo, Carlos Pérez , Annett Castro, Adriana Gutiérrez, Sandy Alarcón y Abimael Juárez que trabajan para levantar su nuevo hogar.

Además, De Mano a Mano entregó a las 18 familias 35 despensas, que fueron donadas por Magali Moya y Adriana Rodríguez.