• Tamaño de fuente: A  A  A  A  
Foto: Especial

La literatura está repleta de percepciones erróneas. Bukowski fue considerado una lectura juvenil. Pero con el tiempo esta creencia se modificó. En la actualidad no pocas personas recomiendan a los escritores jóvenes alejarse de los libros del Viejo Indecente. Lo cual es un error.

La fama de Bukowski como mala influencia se mantiene intacta. Celebrémoslo. Pero también se ha convertido en un cliché que todo aspirante a escritor imite una de las actividades favoritas de Buk: beber. Lo mismo ocurrió décadas antes con los fans de Kerouac, se lanzaron a la carretera mochila al hombro en busca de aventuras. Sin embargo, obviedades aparte, la narrativa de Bukowski se encuentra a bastante distancia del acartonamiento que se le achaca por parte de la intelligentsia.

Siempre que me quiero reír acudo a Bukoswki. Pocos escritores me resultan tan divertidos. Disfruto sus cuentos y sus novelas. Su poesía no tanto. Hace unos días cayó en mis asquerosas garras el volumen Compendium, que incluye tres de sus libros de relatos. Acudí de inmediato al texto “Nacimiento, ascensión y caída de un periódico undergound”. Quería constatar si seguía gozando de tan buena salud como la última ocasión que lo había releído. Y mi sorpresa fue grata al constatar que el cuento seguía siendo tan rabiosamente bueno a pesar de haber sido publicado a principios de la década de los setenta.

“Nacimiento, ascensión y caída de un periódico undergound” narra la historia de un editor idealista que pretende hacerle la guerra al stablishment desde un pasquín. Pese a que la anécdota está salpicada de tintes autobiográficos, no se trata de una simple estampa, es un cuento en toda regla. Con sus puntos de tensión y una sólida estructura. Es una recreación de los días de Buk como columnista de Los Angeles Free Press. Y lo que ahí se cuenta es la historia que se repite una y otra vez con cada publicación pequeña y marginal. Pero plasmar una andanza de esta clase no es nada sencillo. Se requiere de una malicia narativa que no cualquiera posee. Es aquí donde se aprecia el poder de Bukowski.

Contrario a las advertencias que he escuchado, yo recomendaría este texto como guía de cómo se debe escribir un cuento. Además de la estructura, la trama está salpicada de enormes momentos que evidencian el juego detrás de cada una de las fútiles empresas del hombre por patear al sistema. El texto es deslumbrante. A la altura del mejor relato de Hemingway. El prejuicio que algunos hombres de letras esgrimen en contra de Buk se acabaría si leyeran con atención algunos de sus relatos. Que sin exageración califican de piezas maestras.

Siempre que me quiero reír acudo a Bukoswki. Pocos escritores me resultan tan divertidos.

El libro que más he releído de Buk en mi vida es El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco, su diario póstumo. En él, Buk vierte toda la sabiduría que exuda desde la cima de su experiencia como un anciano autor exitoso que conduce un Acura del año. Se trata de pequeñas viñetas sobre la vida cotidiana. La proximidad con la muerte dotó a Bukowski de una profundidad a prueba de todo. Y no dudó en verterla en su último trabajo. Es uno de mis libros de cabecera. Y lo afirmo de manera literal. Descansa sobre mi buró los 365 días del año. Y lo he tenido en varias ediciones. La de Contraseñas, la de Compactos y la de Quinteto.

El segundo libro que más he releído de Buk es Escritos de un viejo indecente. Ahí demuestra su gran imaginación. Por ejemplo, ese gran relato inventado de una visita a Henry Miller. En donde Buk y un compinche le roban su cartera a un Miller que se queda dormido. Una especie de profecía. Con el tiempo Bukowski alcanzaría la misma fama que el autor de Trópico de cáncer y acabaría sus días en una mansión. O ese otro episodio donde presume haberse empedado con Neal Cassady. Y después he releído sus novelas con fruición. En especial Hollywood, mi favorita, seguida de Mujeres.

Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones, donde se incluye “Nacimiento, ascensión y caída de un periódico underground” es uno de los libros que más he perdido y obsequiado en mi vida. No recuerdo cuántas veces lo he comprado. Ahora con la edición Compendium, que rebasa las 500 páginas, no lo sacaré de casa, por lo tanto no se extraviará. Y además, contrario a las ediciones de la colección Compactos, este volumen no se deshojará. Por lo que podré releer “Nacimiento, ascensión y caída de un periódico underground” sin necesidad de estar pegando las páginas al lomo con pegamento cada tanto. 

Latest posts by Carlos Velázquez (see all)

Compartir