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Una nueva revelación de la revista The Atlantic liga al hijo mayor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con la trama rusa. Esta vez se trata de una serie de conversaciones que Donald Trump Jr. mantuvo con WikiLeaks, la empresa de piratería informática que filtró más de dos mil correos electrónicos sobre Hillary Clinton, durante la campaña presidencial de 2016.

Según cuatro funcionarios del Congreso, Trump Jr. fue contactado por el corporativo de Julian Assange, a través de Twitter. En septiembre, el hijo mayor del magnate reconoció en una entrevista a puerta cerrada con el Comité Judicial del Senado, que había mantenido correspondencia con el grupo durante la campaña, dijeron los funcionarios al diario estadounidense The New York Times.

Assange está asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde el 19 de junio de 2012, tras ser requerido por la justicia de Estados Unidos por filtrar información confidencial el ataque aéreo en Bagdad del 12 de julio de 2007.

La correspondencia, que comenzó semanas antes de las elecciones del 8 de noviembre de 2016 y continuó durante gran parte de este año, da cuenta de la segunda tanda de conversaciones entre Trump Jr. y organizaciones vinculadas con el gobierno ruso, que intentaban socavar la campaña presidencial de Hillary Clinton.

En julio, The New York Times reveló que el hijo del multimillonario de bienes raíces se reunió con los rusos en junio de 2016, quienes dijeron que tenían información perjudicial sobre Clinton, y que la información era parte del apoyo del gobierno ruso al actual mandatario estadounidense. Inicialmente, Trump Jr. negó la reunión con una abogada rusa, pero horas después admitió haber acudido a la cita en la Torre Trump de Nueva York, pero aseguró que la portavoz del Kremlin no le había dicho nada de su interés.

Anoche el hijo del inquilino de la Casa Blanca lanzó varias capturas de pantalla de sus mensajes con WikiLeaks. Su abogado, Alan S. Futerfas, aseguró que los documentos fueron “filtrados selectivamente” entre los miles que fueron entregados a los investigadores del Congreso.

“Podemos decir con confianza que no tenemos preocupaciones sobre estos documentos y cualquier pregunta que surja sobre ellos ha sido respondida fácilmente en el foro apropiado”, manifestó Futerfas en un comunicado citado por The New York Times.

“Hola, sería genial si ustedes pudieran comentar/impulsar esta historia”, dijo WikiLeaks en un mensaje a Trump Jr. el pasado 3 de octubre de 2016, que incluía una cita de Hillary Clinton en la que decía que quería “simplemente drone”.  “Ya lo hice antes hoy. Es increíble lo que ella puede salirse con la suya, respondió el heredero del mandatario estadounidense.

Una semana después, WikiLeaks solicitó a Trump Jr. que su padre invitara a través de un tuit a los internautas a descargar correos electrónicos pirateados de los demócratas. “Hay muchas buenas historias que la prensa ha perdido y estamos seguros de que algunos de sus seguidores la encontrarán”, manifestó la empresa de Assange, quien agregó que el grupo acababa de publicar más correos electrónicos robados del presidente de la campaña de la exsecretaria de Estado, John D. Podesta.

Según Mark Warner, el líder demócrata en el Comité de Inteligencia del Senado, los mensajes son reales: “son un ejemplo más de los rusos, los agentes rusos, en este caso WikiLeaks, se acercan a altos funcionarios de la Organización Trump o la campaña Trump”.

El último mensaje que recibió Trump de WikiLeaks fue en julio pasado, poco después de que el rotativo estadounidense  informara que se había comunicado con los rusos.

“Hola Don. Lamento escuchar sobre sus problemas “, escribió WikiLeaks. “Tenemos una idea que puede ayudar un poco. Estamos MUY interesados ​​en obtener y publicar de manera confidencial una copia de los correos electrónicos citados en The New York Times hoy”.

El magnate elogia a Duterte, criticado por violar los DH

En medio de su extensa gira por Asia, el presidente de Estados Unidos presionó una vez más por conseguir acuerdos comerciales equitativos y apoyó priorizar públicamente los intereses estratégicos sobre los derechos humanos, declinando así llamar la atención sobre la violenta guerra contra las drogas dirigida por su anfitrión filipino.

Donald Trump elogió repetidamente al presidente Rodrigo Duterte, llamándolo por su nombre de pila, compartiendo un chiste sobre los medios de comunicación e incluso elogiando el clima de Manila. Lo que no hizo fue lo que muchos predecesores han hecho antes: subrayar las violaciones de los derechos humanos en otros países.

Duterte ha sido criticado por grupos de derechos humanos por su sangrienta ofensiva contra narcotraficantes y drogadictos. Esa guerra contra las drogas ha incluido ejecuciones extrajudiciales. El mandatario filipino incluso se ha jactado de haber matado gente con sus propias manos.

Sin embargo, durante comentarios breves a los reporteros, Trump dijo que él y Duterte “han tenido una gran relación”, pero evitó las preguntas sobre si plantearía dudas sobre el respeto a los derechos humanos.

La Casa Blanca dijo posteriormente que durante su reunión de 40 minutos, los dos líderes hablaron sobre el grupo Estado Islámico, las drogas y el comercio.