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Foto: Especial
Foto: Especial
Gráfico: La Razón de México

Si algo distingue el concepto creado por el británico Alan Alexander Miln es el saber conjugar el humor y la imaginería cotidiana con el encanto y sabiduría de la simpleza, que es precisamente a lo que ahora recurren como principal herramienta para encontrar la universalidad e impregnar con ella esta secuela mezcla de live action con animación, que se convierte en una delicia, tanto para quienes crecieron viendo las aventuras del simpático oso protagonista —cuyo apetito por la miel nunca termina—, como para las que se encuentran con él por primera vez.

Y es que no sólo se trata de una propuesta familiar con un molde bastante conocido —recordemos Hook: el regresó del capitán Garfio (1990), por ejemplo—, sino que evita las falsas pretensiones y utiliza la inteligencia.

Es así que un personaje como el de Christopher Robin, quien, de ser un niño amante de la vida sencilla, se ha convertido en un adulto aburrido y dominado por las responsabilidades, nunca resulta antipático en dicha faceta y la transición hacia el reencuentro de sí mismo es por demás natural y disfrutable.

Esto en mucho se debe al desempeño del siempre medido Ewan McGregor —Moulin Rouge (2001)—, cuyo carisma a tope le sirve para soportar los largos monólogos que implica el actuar la gran mayoría de sus escenas al lado de muñecos de peluche que luego en pantalla fueron sustituidos por versiones digitales. Claro que esto funciona de ida y vuelta, pues el diseño de dichos personajes está al servicio de una historia con cierto sabor agridulce y les viste de nostalgia para evitar que resulten sólo un efectismo.

  • El Dato: Gran parte de las escenas ambientadas en el Bosque de los Cien Acres fueron rodadas en el Bosque de Ashdown, lugar de inspiración de la novela original.

La dirección va por cuenta de Marc ForsterGuerra Mundial Z (2013)—, quien desde un inicio apuesta por la evocación, presentando segmentos que se transforman en ilustraciones tipo bosquejos, al estilo de los libros infantiles, y funcionan como antecedentes.

Es una lástima que abandone ese recurso conforme avanza el relato cuyo ritmo, poco después del encuentro entre Pooh y su viejo amigo, comienza a aplanarse un poco, hasta que el buen Ígor y la ironía mustia de sus comentarios reavivan la diversión, incluso robándose el show en diversas ocasiones.

La trama es predecible, pero aquí lo que realmente importa es la claridad del mensaje y el cómo se cuenta, aludiendo al humor propio de la ingenuidad que hace funcionar las convenciones requeridas por la idea de un adulto recorriendo las calles con animales de peluche parlantes.

Se trata pues de una película llena de candidez y frescura que, al igual que la obra original, supera el obstáculo generacional y está pensada para público de todas las edades

Christopher Robin, un reencuentro inolvidable, 2018.

  • Director: Marc Forster
  • Protagonistas: Ewan McGregor, Hayley Atwell y Mark Gatiss
  • Género: Fantasía
  • Duración: 104 minutos
  • Productora: Walt Disney Pictures