¿Y quién de ellos entiende de ‘biometría’?

DE TOUR

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Uno de cada cinco empleos que se crearon en el mundo en el año anterior, está relacionado con el sector de turismo y viajes. En los próximos diez años, podría éste crear unos cien millones de empleos en el planeta. Esta cifra, en un momento en el que se advierte que la automatización recortará empleos en otros sectores, parece mágica.

Y lo es.

Leía un artículo en el portal especializado Reportur de la exsecretaria de Turismo en México y actual presidente del World Travel and Tourism Council, Gloria Guevara, en el que advertía que para cumplir con las metas del sector, los países y las empresas debían: 1. Invertir en infraestructura de forma planeada e integral como en aeropuertos, carreteras o puertos marítimos. Y 2. Implementar el uso de tecnología como la biometría para hacer el proceso del viajero más eficiente, seguro y rápido y así evitar las largas filas. Por eso es importante que el sector privado (aerolíneas o empresas de transportación terrestre o marítimas) se integren en el proceso de transferencia de información biométrica a las autoridades migratorias, como ya ocurre en otras partes del mundo.

México, pues, si quiere subirse a ese tren, amén de resolver el problema de la inseguridad en los destinos turísticos, debe abordar estos retos.

Estamos a semanas de elegir a un nuevo presidente de la República, si bien en este espacio he hecho hincapié en que de los cuatro aspirantes puede decirse muy poco sobre sus propuestas –no en la misma proporción, claro está- sobre el turismo; pero bien vale plantearse quién de ellos podría avanzar en estos temas desde la Presidencia.

Es el puntero en las encuestas y parece sentir, él y sus seguidores, que este arroz ya se coció. El asunto es que del plato a la boca, bien vale preguntarse si Andrés Manuel López Obrador, con su planteamiento de cerrar México –en materia comercial, energética y alimentaria- abriría las fronteras o haría más laxos los procedimientos de ingreso al país de visitantes extranjeros. Si permitiría, por ejemplo, la operación de aduanas de preinternación operadas por agentes estadounidenses de migración en los principales aeropuertos. Si fomentaría la inversión en infraestructura, si lo que anuncia ya es la revisión –y muy probable cancelación- de la principal obra en estos momentos en el país, como lo es el Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México.

Si su prospecto como secretario de Turismo, Miguel Torruco, conocedor de la industria de los viajes y el turismo en una época distinta a esta, podría adaptarse a realidades como la de la biometría, las economías colaborativas o el uso aplicado de la tecnología en toda la cadena de valor del sector.

Creo que no.

En ese sentido, tanto José Antonio Meade como Ricardo Anaya tienen una visión más ajustada a enfrentar estos retos. Ambos, con sus diferencias, hablan de modernización, apertura y de inversión. Considero quizá que Anaya tendría ciertas resistencias con sus aliados del PRD a la hora de abrir la política migratoria y permitir, por ejemplo, la operación de las aduanas de preinternación, pero sería esa quizá la única diferencia en este tema de ambos.

¿Y Jaime Rodríguez?

Pues es El Bronco y ya.

Gerardo García
Gerardo García

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