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Campeones del futbol remoto

Campeones del futbol remoto
Campeones del futbol remoto Foto: Cortesía del autor

A poco de salidos al campo los cuadros, en medio de aplausos atronadores, cohetes, matracas, hurras y agitar de banderines, el aviador García de León desde un avión arrojó la pelota.

Necaxa: Pauler, Camarena, Azpiri, Sardina, Ortiz, Ortega, Ruvalcaba, Lores, Ávila, Ruiz y Pérez.

Atlante: Garfias, Corona, Rosas I, Rosas II, Guirán, Rojas, Olivares I, Carreño, Mejía, Olivares III y García.

Con saque del Necaxa se inicia el esperado partido que tenía a la numerosa concurrencia como sobre ascuas. El Diente corta un ataque de Pichojos pero el balón va a dar

a Ávila y este abre a Ruvalcaba el cual, desde fuera del área, empalma un fenomenal tiro que entró en la red rozando e travesaño a los tres minutos.

Pasado este primer momento de furia, el Necaxa dejó obrar al Atlante como un boxeador que estudia al contendiente para descubrir sus puntos débiles y luego emplearse a fondo.

LOS DE SOL, CREYENDO QUE el Necaxa estaba próximo a desplomarse, gritaban hasta ponerse roncos. Carreño, Olivares grande y Olivares II fueron los únicos que pudieron acercarse al arco, pues Nicho estuvo tan mal de juego como decente en su comportamiento, un verdadero mirlo blanco.

El Atlante, loco ante un enemigo que le jugaba rápido y bajo, perdió la cabeza y todo fue acumular yerro tras yerro y en el resto del match no volvió a ser de peligro.

A los 22 minutos, Ávila, remató un córner y metió el segundo gol. Todavía, como un ahogado que patalea, el Atlante se dio una colada sin peligro, y a los 34, Ruvalcaba marcaba el tercer gol de la serie. La porra de sol callaba consternada; Ruvalcaba clava el cuarto a los 36 minutos; Pérez el quinto a los 39 y Lores el sexto a los 44, de un cabezazo certero al recoger un mal despeje de Garfias. Ataque arrollador, rápido, lo mismo por el centro que por las alas que centran a placer. Al terminar el tiempo, ¡el marcador muestra un 6-0 rotundo!

En el segundo tiempo, Patadura va al extremo derecho y Pérez baja a medio del mismo lado, pasando Nicho a extremo izquierdo y La Marrana a inside. Pérez y Pepe producen sendos cañonazos al travesaño y Olivares I foulea a Pepe Ruiz, repitiendo Carreño al mismo y luego a Camarena. Es la rabia de verse anulados y buscan al hombre, es la caza del hombre, el loco afán de segar tobillos. Todos los fouls fueron marcados.

Lores se cuela por la izquierda, solo, centra, y Ruvalcaba empalma una volea que convierte en el séptimo tanto.

Fue tal vez el mejor período del Necaxa, pues ya seguro de su enorme superioridad, aflojó la presión y el Atlante creyó llegado el momento. Hizo unas cuantas monerías El Diente, Carreño quiso hacer lo que Nicho no podía.

Al Atlante ya no le sale nada bien. Y fue cuando Lores hizo una labor de maestro simulando pasar a sus compañeros, sin perder velocidad. La maniobra surtió efecto, pues pudo acercarse a placer, y cuando se le echaron encima, no tuvo más que tirar y el octavo gol estaba consumado. ¡Era la catástrofe! Y no iban más que 30 minutos, pero entonces el Atlante, ya sin poder contenerse, hizo explosión. Guirán insultó al réferi y fue expulsado. El Diente manosea el balón fuera de su área y Ortiz tira un cañonazo y ha salido con la suya, metiendo así el noveno y último gol.

La venganza estaba consumada.