
EL INSOMNIO DE NABOKOV
TODA MI VIDA me ha costado mucho dormirme. Toda la vida me fui a dormir con la mayor de las dificultades y con desagrado. El compañero de tren que deja a un lado el periódico y al instante está roncando sin dificultad alguna es tan incomprensible para mí como las personas que, digamos, “se postulan a un cargo”, ingresan a una logia masónica o se unen a cualquier organización para disolverse en ella activamente. Sé que dormir es bueno para nosotros, pero no puedo acostumbrarme a esta traición del propio raciocinio, a ese nocturnal y más bien grotesco rompimiento con la propia conciencia. En años posteriores el efecto era algo así como la sensación previa a la cirugía con anestesia total, pero en mi infancia el sueño venidero me parecía como un verdugo enmascarado...
Vladimir Nabokov, Sueños de un insomne, Experimentos con el tiempo, Comp., ed. y comentarios Gennady Barabtarlo, trad. Valerie Miles y Aurelio Major, Wunderkammer, 2019.
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Henri Donnadieu y El 9
VENGANZA
NO LE ERA SIMPÁTICO a mi tía Clea porque un día la vi sin dentadura, y nadie nunca la había visto sin dentadura. Ella dijo que lo iba a pagar caro. Yo sentía miedo tan sólo de ver su cara. Era médico y le dijo a mi mamá que si no trataban mi gripe podía convertirse en algo serio: recetó una inyección que me hacía berrear de dolor y e hinchaba el brazo. Yo me escondía en el patio, huía para la calle, gritaba, pataleaba, rompía cosas: mamá desistió de la inyección y sané. Tía Clea se enteró y dijo que yo sufría de los nervios; dije que no regresaba allí ni arrastrado y mamá me llevó a otro médico. Éste me examinó y dijo que no tenía nada, que aquella edad era así y que algún día habría de tener nostalgia de mis ocho años.
Luiz Vilela, “Mis ocho años”, trad. del portugués Arsenio Cicero Sancristóbal, Cuentos brasileños, comp. Affonso Romano de Sant’anna, Editorial Andrés Bello, 1994.
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MITIGAR LA SOLEDAD
UNA VEZ LE PREGUNTÉ al príncipe Kropotkin, un nihilista ruso, cómo soportó sus largos años de prisión, privado de libros, de pluma, de tinta y de papel. “Ah, —dijo —, medité sobre muchas cuestiones por las que tenía profundo interés. Mientras pensaba en una idea, perdía la noción del tiempo. Cuando me cansaba de resolver problemas complicados recitaba todos los bellos pasajes, en prosa o en verso, que en el pasado había memorizado. Llegué a conocerme a mí mismo y fui consciente de mis capacidades. Tenía un mundo propio, un vasto imperio, que ningún carcelero ruso ni ningún zar podía invadir.” Tal es el valor del pensamiento libre y de una amplia cultura cuando nos vemos separados de toda compañía humana, ya que nos proporciona consuelo y luz aun dentro de las cuatro paredes de una selva.
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Sean cuales sean las teorías sobre la dependencia que la mujer tiene del hombre, en los momentos supremos de la vida de ella él no puede asumir sus cargas. La mujer va sola hasta las puertas de la muerte para darle la vida a cada persona que nace en este mundo. Nadie puede ponerse en su lugar y sentir sus miedos, nadie puede mitigar sus contracciones, y, si su dolor es mayor de lo que puede soportar, ella sola traspasa las puertas que llevan a la inmensidad de lo desconocido.
Elizabeth Cady Stanton, La soledad del ser, trad. Ángeles de los Santos, Periférica, 2023.
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ANTES DE COMER
LOS ZENSAI SON APERITIVOS que se sirven antes de comer y normalmente se preparan con lo que ha sobrado al elaborar otros platos. Representan la filosofía motainai de no desaprovechar nada. Es habitual presentarlos en un solo plato, pero también pueden repartirse entre varios y llevarse a la mesa en una bandeja. Suelen tomarse con cerveza o sake.
Nancy Singleton Hachisu, Japón. Gastronomía, trad. del inglés Karen Fernández, et al., Phaidon, 2018.
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EL DELFÍN SALVADOR
ARIÓN, POETA Y MÚSICO de la isla de Lesbos, vivió durante algunos años en la corte de Periandro, rey de Corinto, después pasó a Sicilia y finalmente a Italia donde empleó el talento con notorio provecho para sus intereses. Al embarcarse en el puerto de Tarento para volver a su patria, cometió la imprudencia de ostentar sus riquezas ante los ávidos ojos de algunos mercaderes que resolvieron arrojarlo al mar para repartirse su caudal. Pero Arión adivinó su espantoso intento y les rogó que antes de morir le fuera permitido, aunque por una sola vez, tocar su laúd. La petición fue atendida y Arión ejecutó una deliciosa melodía y después se arrojó al mar.
Un delfín que se había acercado, atraído por los dulcísimos sonidos del laúd, le amparó al caer y le transportó al cabo Ténaro, en tierras de Laconia, de donde marchó a la mansión de Periandro, quien hizo dar muerte a los marineros y levantó un monumento al delfín salvador de Arión.
Juan Humbert, Mitología griega y romana, Editorial Gustavo Gili, 2013.
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UNA VIDA BUCÓLICA
CALMA Y SILENCIO por todas partes. Ya entrada la noche, me tumbo y miro por la ventana. A esa hora, un resplandor de hada se posaba sobre el campo y el bosque, el sol había sucumbido, tiñendo el horizonte de una luz roja y untuosa, quieta como el aceite. El cielo estaba por todas partes abierto y limpio, miré ese mar transparente y tuve la sensación de encontrarme cara a cara con el fondo del mundo, era como si mi corazón palpitara intensamente en ese fondo desnudo, sintiéndose como en casa. Sabe Dios, me dije para mis adentros, por qué el horizonte se viste de lila y amarillo esta noche, tal vez haya una fiesta arriba en el mundo, una gran fiesta, con música de estrellas y barcos navegando por los ríos. ¡Eso es lo que parece! Cerré los ojos y seguí ese viaje en barco, mientras un sinfín de pensamientos navegaban por mi cerebro…
Knut Hamsun, Pan, trad. del noruego de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo, Nórdica Libros, 2024.
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ANTES DE LA CIENCIA FICCIÓN
DISCURRIR ACERCA DEL NACIMIENTO de la ciencia ficción, como género literario, implica trazar el punto en el que el conocimiento científico entra en la literatura, ya sea para cumplir la función de verosimilitud, o bien, para intentar llevar la imaginación a sueños más posibles. El viaje a la Luna, como tema, abre un camino en este sentido. Una vez materializada la ficción, la literatura continúa ensayando la relación del hombre con el espacio: hoy se escribe sobre la colonización de Marte y se apoyan proyectos que tratan de simular cómo sería la vida en un planeta con condiciones ambientales distintas, como escribieron viajes fantásticos (y no tan fantásticos) Luciano de Samosata, Cyrano de Bergerac, Edgar Allan Poe y Julio Verne. Entre estos autores se presentan matices que impiden agrupar sus obras en un solo género pese a que tratan el mismo tema; para unos la ficción funciona como recurso de la sátira y sólo a partir de Poe, según Julio Cortázar (aunque Borges diría que fue a partir de Kepler) se intenta fabricar el viaje aplicando principios científicos para hacerlo plausible. Si se analiza con detalle, se encontraría en otros textos el uso intencional del conocimiento de su época en la construcción del viaje imaginario; motivo por el cual tales relatos se podrían caracterizar como ciencia ficción, aunque tengan distintas funciones y estructuras, casi siempre sostienen una intención subversiva.
[…] Según Jean Gattegno, la ciencia ficción nace con la ciencia aplicada, y antes es imposible hablar de ciencia ficción, sólo los progresos técnicos permitieron la construcción de otros mundos aparentemente fantásticos pero no del todo inverosímiles. En ese sentido los fundadores del género serían Julio Verne y H. G. Wells, quienes lograron establecer el equilibrio entre ilusión fantástica y verosimilitud científica.
Manuel Antonio de Rivas, Syzigias y quadraturas lunares, Factoría Ediciones-Universidad Autónoma de Zacatecas, 2010.
