Aunque La Hora de la desaparición, cuya historia va sobre una comunidad de los suburbios norteamericanos convulsionada por la extraña desaparición de casi todos los niños integrantes de un salón de primaria el mismo día y a la misma hora, no evita los tópicos del género en la ejecución, dígase la exagerada resistencia física de algunos personajes en secuencias extremos -lo cual sucede en más de una ocasión-, o el estirar la verosimilitud de ciertas situaciones, tales como el encuentro entre la policía y uno de los padres supuestamente afectado mentalmente; sin embargo es certera al fragmentar la narrativa mostrando la misma anécdota desde los diferentes puntos de vista de los protagonistas, para alimentar así la intriga y sostener la tensión hasta que se entrelazan las líneas arguméntales tan envolventes una como la otra.
El desarrollo de los momentos clave además está aderezado por una inquietante mezcla de evocación y desasosiego gracias a pinceladas musicales de lúdica melancolía, que refiere a los cuentos de hadas en su estado original siempre plagado de tonos oscuros y crueles, mientras los enganches entre cada episodio gradualmente se agilizan, hasta ofrecer una retorcida y genial vuelta al concepto tradicional de la zombificacion, ese que no necesariamente tiene que ver con las infecciones, la voracidad, la literalidad de la muerte o los resucitados -al estilo de obras como White Zombie (1932) de Víctor Halperin y Yo anduve con un zombie (1943) de Jacques Tourneur-, y que si en cambio aquí adquiere cierto trasfondo al aludir temas vigentes, entre ellos lo peligroso de que puedan ser malinterpretados los afanes y el sentido común al responder a las necesidades infantiles por parte de los responsables de impartir educación.
La cámara a pulso que sale al encuentro de la acción para intensificar el paso de la trama luego de que se toma su debido tiempo para establecer los desconcertantes y escabrosos planteamientos, aunada a los agregados de sangre y gore dosificados para detonar salvajes y descarados en el momento oportuno, es lo que termina por definir La Hora de la desaparición -Weapons por su título original-, película del estadounidense Zach Cregger, también director de Barbarian (2022), quien sin duda se confirma como poseedor de una de las más retorcidamente refrescantes miradas del cine de terror actual. Por cierto incluye uno que otro homenajes a algunos títulos clásicos.