En diciembre pasado, miles de migrantes ya caminaban con temor a las políticas migratorias de Donald Trump. A inicios del 2025, el Instituto Nacional de Migración (INM) señaló que en el último mes del año volvieron a territorio mexiquense más de dos mil migrantes, y que Tepotzotlán y Tonatico son los municipios del Estado de México que reciben más visitas y donde este fin de semana tuvo lugar un festival que pretende hacer recapacitar a aquellos que apoyan la política migratoria del republicano.
En Tonatico, el artista Luis Sotelo pintó dos murales en los que el discurso principal es el rechazo a la política migratoria del presidente de Estados Unidos. El pintor realiza activismo desde hace más de una década, trabajando de la mano con jóvenes que fueron expulsados del país vecino por su condición migrante, y que este fin de semana se reunieron para hacer una serie de propuestas en torno a crear condiciones dignas para las deportaciones que, dicen, es posible que se incrementen en marzo.
El mural Somos migrantes, no delincuentes, que a su vez está muy ligado a su segunda entrega que llamó Por la libertad de México, expuso el artista, refleja la situación que actualmente viven los 11 millones de migrantes en EU. Dijo que es importante que los jóvenes sepan que, más allá de la problemática que viven, sepan que el arte es un espacio de encuentro con ellos mismos, así como una expresión.
De acuerdo con el Diagnóstico Sociodemográfico del Estado de México, el municipio de Tonatico contaba con 13 mil 793 habitantes hasta el 2018. Según el relato de Luis Sotelo, tanto Tonatico como la situación migratoria en México se encuentran íntimamente ligados.
“Son alrededor de ocho mil tonatiquenses. Tenemos gente en Los Ángeles, San Diego, el resto de la Unión Americana y Hawái; están en todo. Hay muchos jóvenes en la Fuerza Aérea, en la Army”, señaló el artista.
En el 2020, el Consejo Nacional de Población señaló que en Tonatico más de 420 hogares tenían un familiar que vivía en Estados Unidos y enviaba remesas, los cuales, además de recibir el dinero, esperan la visita de un padre, madre, tío, abuelo, hermano o primo.
Según Rocío González y su texto Migrantes mexiquenses y su participación organizada, muchos de los mexiquenses que ahora radican en la Unión Americana migraron desde la década de 1940, en el marco del “Programa Bracero”.
Este programa, vigente entre 1940 y 1964, permitió la contratación de trabajadores mexicanos para labores agrícolas en Estados Unidos. En su mayoría, los migrantes provenían de municipios rurales mexiquenses como Amatepec, Coatepec Harinas, Tlatlaya, Tejupilco, Luvianos, Tonatico y Villa Guerrero, municipios que reflejan altos índices de intensidad migratoria.
A propósito de esto, la artista independiente Maite Carranza dijo que, en más de una ocasión, “el arte la salvó de sentir la persecución por ser migrante”. Expresó que todo el miedo de ser una niña migrante lo canalizó en la pintura, el baile y la literatura, por lo que este fin de semana sus textos relacionados con la situación de un niño migrante fueron recibidos en el espacio cultural de Tonatico.
“Ser un niño migrante te hace sentir que no perteneces ni aquí ni allá; he vivido toda mi vida en Atlanta, pero siempre sintiendo que un pedazo de mí está en México”, dijo.
La reelección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos ha generado preocupación entre los 530 mil 110 beneficiarios actuales del programa Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA, por sus siglas en inglés), conocidos como dreamers.
Nadia García, originaria de Nezahualcóyotl, Edomex, es una dreamer que llegó a California a los 18 meses. Cumplidos los 18 años, solicitó el programa DACA y, gracias a esta oportunidad, pudo regresar a México después de 20 años.
Actualmente, Nadia cursa Neurociencias en la Universidad de San Diego, con la meta de convertirse en neuróloga y trabajar en la investigación del Alzheimer; sin embargo, reconoce que las expresiones artísticas se han vuelto un aliado de los jóvenes migrantes en el extranjero.
Imco pide preservar diálogo pro T-MEC
Frente a la convulsión generada por la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos, el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) hizo un llamado para que el Gobierno continúe con el diálogo en aras de preservar el Tratado Comercial de Norteamérica.
La organización se expresó por mantener el comercio abierto en la región norteamericana y fortalecer la competitividad de las cadenas productivas y la economía regional, pues refirió que los problemas de migración y consumo de drogas no se resuelven con medidas arancelarias, sino con una integración entre los tres países.
“El Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) defiende el libre comercio y la libertad económica como motor de competitividad y prosperidad para las sociedades de los tres países en una región que está compuesta por el segundo mayor exportador del mundo, así como el noveno y el decimoprimero (Estados Unidos, México y Canadá, respectivamente). La migración y la crisis del fentanilo sólo se resolverán con mayor cooperación entre los tres países, no minando la confianza y revirtiendo una integración de tres décadas”, señaló.
Advirtió que esta circunstancia debilitará a este bloque frente a otros más importantes en el mundo, además de poner en riesgo empleos y cadenas de suministro.

