La tensión entre Estados Unidos y Venezuela se agudizó ayer tras la confirmación de la Casa Blanca de haber recibido una carta del presidente venezolano Nicolás Maduro. La portavoz Karoline Leavitt afirmó que el documento, en el que Maduro expresó su disposición al diálogo con Washington, contenía “muchas mentiras”. La reacción marcó un nuevo episodio en el deteriorado vínculo entre ambas naciones, atravesado por acusaciones de narcotráfico, represión interna y despliegues militares en el mar Caribe.
Leavitt recordó que para la administración estadounidense “el régimen de Maduro es ilegítimo” y recalcó que el mandatario estodounidense Donald Trump ha sido claro en que usará “todos los medios necesarios” para detener el tráfico de drogas procedente de Venezuela hacia Estados Unidos. La portavoz subrayó que la postura de Washington frente a Caracas no ha variado, pese a los intentos del mandatario venezolano de establecer una comunicación directa.
- El Dato: La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González, afirmó que entregaría a Maduro a Estados Unidos y cobraría la recompensa que ofrece Washington.
La misiva, confirmada públicamente por la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez el domingo pasado, fue fechada el 6 de septiembre y difundida a través de Telegram. En ella, Maduro negó de manera tajante cualquier vínculo de su gobierno con organizaciones narcotraficantes y expresó su interés en mantener conversaciones con el enviado especial Richard Grenell. “En el transcurso de estos primeros meses de gestión de Trump, Caracas siempre ha buscado comunicación directa para atender y resolver cualquier tema que surja”, escribió el líder venezolano.
Sin embargo, el gesto no fue bien recibido. Trump, cuestionado un día antes sobre la carta, evitó confirmarla y respondió con un ambiguo “ya veremos qué pasa con Venezuela”. Poco después, el magnate se burló públicamente de los entrenamientos de las milicias ciudadanas en Venezuela, compartiendo en su red Truth Social un video en el que ironizaba sobre la “amenaza muy seria” que estas representarían.
Asimismo, organismos internacionales han encendido las alarmas sobre la situación interna en Venezuela. La Misión de Determinación de los Hechos de la ONU denunció la continuidad de violaciones graves a los derechos humanos, incluyendo torturas, desapariciones forzadas y represión de manifestaciones. El informe presentado ante el Consejo de Derechos Humanos señaló que al menos 200 opositores y defensores permanecen detenidos en 2025, pese a la liberación previa de más de dos mil personas arrestadas tras las protestas de 2024.
- 200 opositores y defensores permanecen detenidos.
El documento detalló prácticas como asfixia con bolsas plásticas, golpizas y tortura sexual, así como la persistencia de juicios sin garantías y muertes bajo custodia sin investigación. Según el informe, en al menos 12 de las 25 muertes ocurridas en las protestas de julio de 2024 participaron fuerzas de seguridad, casos que permanecen en la impunidad.
En tanto, Human Rights Watch también advirtió sobre la situación de los presos políticos, señaló que muchos permanecen incomunicados durante meses, sin acceso a visitas familiares ni de sus abogados. La organización, junto al Comité por la Libertad de los Presos Políticos en Venezuela, documentó 19 casos de detenciones en régimen de aislamiento, lo que calificó como una muestra de la “brutalidad de la represión”.
De acuerdo con la ONG Foro Penal, en Venezuela hay actualmente 823 presos políticos, la mayoría arrestados tras las elecciones presidenciales del 28 de julio de 2024, cuyos resultados, que otorgaron la victoria a Nicolás Maduro, fueron rechazados por la oposición y buena parte de la comunidad internacional. Mientras tanto, el gobierno venezolano insiste en negar la existencia de detenidos por motivos políticos, las denuncias de organismos multilaterales e internacionales mantienen la presión sobre Caracas.
