Tensión federal por militarización

Chicago se alista ante llegada de tropas texanas durante 60 días

Autoridades locales califican el despliegue de ilegal; Pritzker y Johnson demandan al gobierno por abuso de poder; Trump defiende la medida como necesaria para la seguridad

Manifestantes se enfrentan a agentes federales del orden público frente a una instalación del ICE en Portland, el pasado 6 de octubre.
Manifestantes se enfrentan a agentes federales del orden público frente a una instalación del ICE en Portland, el pasado 6 de octubre. Foto: AP

La tensión política en Estados Unidos escaló ayer con el arribo de unos 200 soldados de la Guardia Nacional de Texas a Chicago, enviados por orden del gobernador Greg Abbott y con la autorización del presidente Donald Trump. A ellos se sumarán 300 efectivos de Illinois en los próximos días, como parte de un despliegue que busca “proteger a agentes federales” en la ciudad. Sin embargo, las autoridades estatales y locales califican la operación de “inconstitucional y peligrosa”, y han emprendido acciones legales para detenerla.

De acuerdo con el Comando Norte del Ejército de Estados Unidos, las tropas permanecerán en Illinois durante al menos 60 días. Su tarea, según la comunicación oficial, será resguardar las sedes donde operan la Patrulla Fronteriza y el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), en el contexto de la denominada “Operación Midway Blitz”, activa desde hace casi un mes. En el campamento militar de Elwood, a una hora de Chicago, los soldados texanos se encuentran alojados en remolques a la espera de órdenes para iniciar operaciones.

  • El Dato: La misión exacta de la Guardia Nacional no quedó clara, aunque la administración Trump mantiene un enérgico operativo de control migratorio.

El gobernador de Texas celebró el envío a través de redes sociales, calificando al contingente como “una fuerza élite comprometida con la seguridad nacional”. Su homólogo de Illinois, J. B. Pritzker, respondió con dureza. “Illinois no permitirá que la administración Trump continúe su marcha autoritaria sin resistencia. Utilizaremos todos los recursos a nuestro alcance para detener esta toma de poder”, advirtió.

La reacción del gobierno local fue inmediata. El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, confirmó que tanto la ciudad como el estado interpusieron una demanda federal para frenar la intervención, al considerar que vulnera los principios que separan los asuntos militares de los civiles. “El despliegue es ilegal, inconstitucional y peligroso”, dijo Johnson, quien advirtió que presentará cargos criminales contra cualquier agente federal que viole la ley durante redadas.

  • 500 soldados de la GN vigilarán Chicago

En tanto, Chicago vive desde septiembre una creciente tensión por dichas redadas del ICE. En los últimos días, videos difundidos por el gobierno estatal mostraron el uso de helicópteros Black Hawk y decenas de agentes armados descendiendo sobre complejos de vivienda en el barrio de South Shore. Según Pritzker, las imágenes fueron filmadas “para las cámaras” y difundidas por la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, como material propagandístico.

Durante una conferencia de prensa, Pritzker acusó directamente a la Casa Blanca de utilizar a las fuerzas armadas como “accesorios políticos” para fortalecer la imagen presidencial. “Trump busca causar caos, generar miedo y crear un pretexto para invocar la Ley de Insurrección”, sostuvo.

Mientras que Trump defendió la movilización, con el argumento que “si tuviera que promulgar la Ley de Insurrección, lo haría, si hubiera gente asesinada o si los gobernadores nos estuvieran deteniendo”. Acompañado del primer ministro canadiense, Mark Carney, el magnate criticó la “incapacidad” de Illinois para enfrentar la delincuencia.

De acuerdo con el Departamento de Policía de Chicago, los homicidios se redujeron un 28% en el último año y los tiroteos un 35%, cifras que el propio Johnson citó para subrayar que “no existe una emergencia”.