QUEBRADERO

Apareció Zedillo

Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón
Javier Solórzano Zinser. *Esta columna expresa el punto de vista de su autor, no necesariamente de La Razón Foto: Imagen: La Razón de México

Ernesto Zedillo fue candidato a la Presidencia de rebote. Era el jefe de campaña de Luis Donaldo Colosio quien fue brutal y lamentablemente asesinado.

La decisión de que fuera Zedillo se debió a obligados consensos internos en el PRI, los cuales no necesariamente fueron del todo aprobados por Carlos Salinas de Gortari. No pasó mucho tiempo para que estos dos personajes se confrontaran.

Las cosas llegaron a tal grado que Salinas se puso una chamarra de velador y se metió a una de las colonias en las cuales había trabajado de manera intensa bajo el proyecto Solidaridad. La razón es que había indicios de que pudiera ser detenido, al igual que su hermano Raúl quien pasó un buen tiempo en Almoloya.

Su razón habrá tenido para permanecer discreto y callado sobre los asuntos del país a lo largo de 25 años. De vez en cuando lanzaba opiniones, pero más bien terminó guardándose. En ocasiones se llegó a decir que era un expresidente con buena imagen, lo cual no suele suceder.

Es cuestionable el hecho de que a lo largo de todos estos años haya permanecido callado ante la gran cantidad de problemas en el país, los cuales en buena medida son provocados por la gobernabilidad, no dijo nada de Fox, de Calderón ni de Peña Nieto.

Esbozó algunas críticas a López Obrador en su sexenio, pero, recientemente, ya fue directo señalando diversos elementos críticos que terminan por pegarle en la línea de flotación a la 4T y a la actual Presidenta. Lo que ha escrito y dicho Zedillo no lo ha dejado pasar por ningún motivo la Presidenta.

No compartimos la idea de que detrás del expresidente empieza a surgir una suerte del líder de la “derecha”, como se ha especulado, sino que más bien pareciera que existe un conjunto de condiciones que está viendo Zedillo que desde cualquier punto de vista merecerían atención.

No es casual que ante sus críticas hayan surgido entre análisis y claras amenazas sobre su sexenio, particularmente con el rescate bancario que se instrumentó a través del Fobaproa. Para todos era claro que algo se tenía que hacer ante los problemas económicos que estaban encima de la economía del país y, por ende, de millones de familias. Se propuso un instrumento que si bien no iba a resolver el problema en todos los sentidos, sí se convirtió en un instrumento que atemperó los graves problemas, pero que no se puede dejar de considerar que tuvo una alta dosis de discrecionalidad.

Los más ricos no dejaron de serlo, aunque ahora fueron menos, en tanto que muchas familias se quedaron en circunstancias adversas. México no vivió el “corralito” que tuvo Argentina, pero si bien resolvió buena parte de los problemas económicos, no cambió de fondo el orden de las desigualdades sociales.

Estos días se han dado muchos golpes de pecho entre los morenistas sobre este tema. Sin embargo, más de alguno votó en favor de que se instrumentara el Fobaproa o fueron piezas básicas para que se desarrollara.

Se le han ido auténticamente con todo al expresidente, quien, por cierto, no ha bajado la guardia. Por más vueltas que se le dé, las críticas de Zedillo proceden en diversos aspectos. López Obrador cerró con todos los candados posibles la información sobre las llamadas obras emblemáticas de su sexenio, la petición de que se hagan auditorías sobre ellas tiene razón de ser.

Hay una gran cantidad de pendientes y gastos mucho mayores de los que originalmente se habían presupuestado que ameritan auditorías y no postergarlos bajo el presupuesto de que son de seguridad nacional.

Podríamos estar ante un debate de gran calado. Sin embargo, todo apunta a que nos la pasaremos entre descalificaciones y amenazas. El Gobierno tiene el poder y no se ve que Zedillo se amedrente.

RESQUICIOS.

Reconociendo las diferencias internas, si en algo debemos de ir como nación absolutamente cohesionados es en la defensa de la soberanía ante los intentos burdos de Trump de una intervención militar en nuestro país; en esto todas y todos debemos estar con la Presidenta.

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