APUNTES DE LA ALDEA GLOBAL

El beso de Trump y Putin

De izq. a der. el presidente de EU, Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin
De izq. a der. el presidente de EU, Donald Trump, y el presidente de Rusia, Vladimir Putin Foto: AP

Al cumplirse ochenta años del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, es un juego macabro la renovada tensión nuclear entre Estados Unidos y Rusia. Nada de lo que sucede entre Washington y Moscú es improvisado, ni los exabruptos de Dmitri Medvédev y Donald Trump, ni las calculadas sonrisas de Vladimir Putin y Steve Witkoff.

Medvédev, expresidente y ex primer ministro de Rusia, que en los últimos años ha perdido protagonismo aceleradamente en Moscú, en pocos meses se han convertido, desde una posición secundaria en el Consejo de Seguridad de ese país, en un provocador geopolítico. Hace semanas sugirió que Rusia podría aliarse a Irán en una ofensiva nuclear contra Israel. Ahora promueve que Rusia entre en alarma nuclear ante el ultimátum de Donald Trump al Kremlin para un cese al fuego en Ucrania.

Donald Trump decidió seguir el juego y tomarle la palabra a Medvédev, a pesar de que alguien seguramente lo advirtió sobre la falta de poder real del expresidente ruso. La respuesta de Trump, amenazando con el despliegue de dos submarinos nucleares estadounidenses contra Rusia, facilitó las cosas a Putin. Si Medvédev siguió órdenes del Kremlin en su retórica agresiva contra Europa y Estados Unidos, Trump cayó en la trampa.

La respuesta oficial de Rusia, al anunciar el fin de la moratoria en el uso de misiles de largo y mediano alcance, fue tan rápida que difícilmente no estuvo prevista. La escalada retórica ha propiciado un nuevo viaje de Witkoff a Moscú, otro apretón de manos y el propicio diseño de una próxima reunión entre Trump y Putin en los Emiratos Árabes Unidos.

El nuevo amago de una reunión entre los dos mandatarios desata toda la ansiedad que define nuestra época. Europa y Ucrania se alarman, la oposición demócrata en Estados Unidos reitera la acusación de entendimiento profundo entre la Casa Blanca y el Kremlin, los aliados de Putin en América Latina celebran y desconfían a la vez.

La tensión nuclear se ha superpuesto al ultimátum de la guerra en Ucrania y ahora mismo toda la expectativa se concentra en el encuentro entre Trump y Putin. Más allá de que, con frecuencia, los demócratas exageren la complicidad entre ambos mandatarios, es evidente que este desplazamiento, que claramente excluye la posibilidad inmediata de un foro trilateral con la presencia de Ucrania, favorece, a la vez, al trumpismo y al putinismo.

Yuri Ushakov, asesor de Putin para política exterior y voz mucho más autorizada en estos temas que Medvédev, ha dejado claro que la máxima prioridad del Kremlin en estos días es lograr un encuentro cara a cara entre Trump y Putin. Juan Pablo Duch, el corresponsal del periódico La Jornada en Moscú, ha descrito una verdadera “euforia” en círculos políticos moscovitas por la próxima reunión de los dos líderes.

Como en la Guerra Fría, esos espectáculos megalómanos sirven para trasmitir una paz ilusoria y, a la vez, para autorizar mutuamente a los dos caudillos. Putin se autoriza frente a la gran potencia occidental, a pesar de sostener una autocracia que lo mantendrá en el poder las tres primeras décadas del siglo XXI. Trump se autoriza poniéndose a la par del líder que más seriamente desafía a Europa y a Estados Unidos.

Las bases trumpistas y putinistas, en Washington y Moscú, participan con entusiasmo de ese espectáculo. Dan crédito a la fantasía de los dos hombres fuertes del mundo, los únicos capaces de mantener la paz global. Una paz de mentira, construida sobre los cadáveres de Gaza y Ucrania, pero una promesa de paz que se traduce en más apoyo doméstico para cada uno en sus respectivos países.

En 2016, cuando Donald Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca, se volvió famoso un mural en Vilna, la capital de Lituania, en el que aparecían Trump y Putin besándose, tal y como se besaban Leonid Brézhnev, Erich Honecker y otros líderes del socialismo real. Al parecer, aquella imagen deseada finalmente se volverá realidad en los próximos días.

Temas: