Gastón García Marinozzi (Córdoba, Argentina, 1974): cronista, narrador, ensayista, guionista, dramaturgo y profesor de Literatura. Colaborador en La Vanguardia, El País, El Mundo, Expansión, Clarín, La Voz del Interior, Revista Noticias y Letras Libres, entre otros destacados medios. Fue becario de la Fundación de Nuevo Periodismo Latinoamericano, instituida por Gabriel García Márquez. Entre sus novelas destacan Viaje al fin de la memoria y El libro de las mentiras. En 2021 publicó la crónica-ensayo ¿Quién dijo que todo está perdido? Biografía de una canción, que glosa el impacto social de la célebre tonada “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, de Fito Páez.
Instrucciones para matar al padre (Alfaguara, 2025), de Gastón García Marinozzi: ensayo-ficción en las coordenadas del género novelístico. Testimonio de una memoria latente que despliega los índices de la identidad de las relaciones entretejidas de hijo-padre-hijo. Travesía anímica por los zaguanes subterráneos de la evocación en las alharacas de la infancia y la juventud. Diario íntimo que se nutre de relecturas de escritores fundacionales: Capote, Kundera, Nabokov, Lowry, Roth, López Colomé, Juan Gelman, José Emilio Pacheco, Perec, Auster, Knausgård, Kafka, Bryce Echenique, Bashevis Singer, Pamuk, Kureishi, Rushdie, Rulfo, Ibargüengoitia, Lucía Berlin.../ Rebeldías contra la paternidad y un desdeño a la solemnidad del duelo ante la muerte del padre.
Para Lacan, el padre no es sólo una persona real (padre biológico), sino una figura simbólica que cobra sentido dentro del sistema de la dicotomía logos-cultura. Padre: mando, código, imposición y límite que interceden en la formación del sujeto como ser requerido por el deseo. Cuando Freud refiere la pretensión de matar al padre como una metáfora de la fantasía infantil, ambición de la nulificación paterna que se convierte en una asimetría: al matar al padre nos apropiamos de su legado, se trasmuta en un eco interno, en un espectro susurrante: “Comprender los fantasmas de los que un padre está hecho, de ese padre que alguna vez fue hijo, y que está compuesto, por lo tanto, de algo inasible”, asiente García Marinozzi.

Miradas sobre la BJ
El padre ha muerto en Argentina, y el narrador debe viajar desde México hasta Córdoba. En el recorrido, rememora épocas y efemérides (cuando el padre lo encañonó con un fusil, el primer encuentro con la música de los Beatles, sucesos de borracheras y soledad...) bajo la convicción de que nunca conocemos al padre ni dispensamos sus visos autoritarios. Itinerario que sirve para constatar los retumbos del desconsuelo derivados del exilio. Marcharse a otro lugar para romper con las ligaduras paternas y alcanzar autonomía.
Estamos frente una fábula política estructurada en dos tiempos: La ida y La vuelta en que hay una apuesta por los juegos del amor por la vida y sucesos de un mundo fiero habitado por criaturas que deambulan en busca de fragores que borren los aciagos intervalos de un tiempo impredecible que asfixia y se columpia sobre las grietas de una luz moribunda. Un libro redundado de nostalgias, designios y gozos, que se lee bajos los acordes de los pliegues de un tango-jazz que nos remite a la aventurada conversación que pudieron tener Gato Barbieri y Juan Gelman.

